El mundo desde mi mac

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Puerto Rico: Entre el estatus y la crisis


Four more years, el 6 de noviembre un tuit de 13 caracteres enviado por Barak Obama, anunciaba al mundo su permanencia cuatro años mas en La Casa Blanca. Esa misma noche, a 3.300 km de distancia de Chicago, en Puerto Rico los tuit que iban rebotando por cada rincón de la isla, hablaban del voto mayoritario de los boricuas para convertirse en el Estado 51 de la Unión, y convertirse en una estrella mas de la bandera estadounidense.

Es la cuarta consulta que se hace a la población desde el 25 de julio de 1952, cuando Puerto Rico se convirtió en Estado Libre Asociado y se celebró en medio de unas elecciones generales, en las que isla encantada eligió un nuevo gobernador, alcaldes y parlamentarios. Un 62% de los electores votaron a favor de la estatidad, en un plebiscito no autorizado por el Congreso y en el que había dos preguntas: en la primera se consultaba a los votantes si estaban de acuerdo con el statu quo político actual del país (a lo que un 52% de los que votaron dijeron que No) y en la segunda se preguntaba a los puertorriqueños si preferían la independencia, la integración a Estados Unidos o la libre asociación soberana, en el caso de que la primera pregunta fuera favorable a un cambio del status.

Ha sido una trascendental e histórica elección doble. Por un lado, podían manifestarse en contra o a favor de mantener una condición que arrastran desde la Guerra de Cuba como consecuencia del Tratado de Paris de 1898. En el que sin tener en cuenta los deseos del pueblo, España cedió la isla a los americanos convirtiéndola en la colonia de facto que sigue siendo hoy en día. Por el otro, elegir a un gobierno que tendrá que enfrentarse a una crisis económica y social especialmente grave, que llegó a Puerto Rico dos años antes que a Wall Street.

Pero los 800.000 votos obtenidos por el PNP (Partido Nuevo Progresista) a favor de la estatidad no van a ser ninguna garantía para que Puerto Rico acabe siendo una parte mas de los Estados Unidos. La última palabra acerca del cambio de estatus la tiene, según el IV artículo de la Constitución, el Congreso de Washington que solo se manifestará favor, si las consecuencias económicas de la integración son favorables para las arcas norteamericanas.

Y a día de hoy, ni las cifras de desempleo, ni las de pobreza de la isla ayudan a que se tome en cuenta la opinión de estos votantes. La política económica de Luis Fortuño, versión caribeña de Paul Ryan y Gobernador desde 2008 ha disparado el paro por encima del 17% y aumentado las desigualdades sociales en un país en recesión desde 2006.

Su política de austeridad, un ejemplo a seguir para muchos republicanos en el Capitolio, no ha hecho mas que ensanchar aún mas las diferencias económicas entre ambas orillas. Serán los mismos congresistas que en la Convención republicana del pasado agosto apoyaron la gestión de Fortuño, los que ahora voten en contra de la que ha sido su principal propuesta electoral. Además, son muchos los que piensan que el legislativo norteamericano para abstenerse de tomar una decisión al respecto, alegará que 470.000 votos en blanco hacen del 62% que obtuvo, la estadidad una “ficción estadística”.

Un voto en blanco promovido por el candidato opositor Alejandro García Padilla del Partido Popular Democrático (PPD) y vencedor de las elecciones. A la hora de elegir nuevo gobernador de la isla, las preferencias de los electores se han cruzado y será el senador, un firme defensor de preservar el estatus político actual el que tenga que negociar con Washington.

Alejandro García Padilla que llega al poder con 41 años no solo tendrá que enfrentarse al asunto transcendental del nuevo estatus y a una economía que en cualquier momento puede convertir a Puerto Rico en la Grecia del Caribe. La inseguridad, la corrupción, la igualdad o la educación son solo parte de una larga lista de problemas que le esperan en su despacho de La Fortaleza.

La estrategia de delegar la guerra contra el crimen y el narcotráfico en el gobierno de turno americano ha fracasado. Por las fronteras de la isla siguen entrando millones de dólares en droga para un consumo local que no parar de crecer. Y todo esto con un Departamento de policía prácticamente desahuciado por su sistemática violación de los derechos civiles, su violencia y la corrupción.

Un mal, el de la corrupción que no solo se da en la policía. Desde el comienzo del milenio, la corrupción está totalmente institucionalizada en Puerto Rico, que no olvidemos, nos guste o no, permanece bajo soberanía de los Estados Unidos. Creo que es uno de los retos mas importantes que tiene García Padilla para este cuatrienio, con los independentistas de Juan Dalmau como fiscalizadores, tarea que han ejercido mucho mejor que los organismos competentes.

La situación de la mujer (80 asesinadas en lo que va de año) y la educación son los otros grandes desafíos a los que García Padilla tendrá que enfrentarse. La gestión de Luis Fortuño no ha podido ser mas nefasta para el sexo femenino, en especial, para las mas desventajadas: las víctimas de violencia de genero, las pobres o las de la comunidad LGBT.

García Padilla tiene cuatro años por delante para poner en marcha una política de igualdad de género, fundamental para el desarrollo económico y social de la isla. E igual de importante y necesario es la necesidad de que el nuevo ejecutivo apueste por la educación pública como política de Estado.
Una educación publica en estado de coma, por culpa de los últimos gobiernos, incluidos los del PPD que apostaron por la privatización. Un envite a favor de la empresa privada, que lo único que logró mejorar fue las cuentas de las empresas adjudicatarias. Todas ellas en manos de los amigos del gobernador de turno, que querían recuperar sus donaciones de campaña en forma de contrato publico.

Con una diferencia de apenas un 0´5 % de los votos respecto a Luis Fortuño, el mensaje de los puertorriqueños a García Padilla ha sido claro: Quieren que gobierne por el país, no para el partido. Y aunque por aritmética electoral el PDP disponga de mayoría absoluta tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, los puertorriqueños han votado por un cambio de estilo de gobierno, en la forma y en el fondo.

Por otro lado con una izquierda sin representación política e incapaz de ponerse de acuerdo en crear un proyecto común, solo me queda confiar en que una vez llegado al gobierno, García Padilla de un giro a la izquierda con el apoyo del ala mas socialdemócrata de su partido.
Que entienda la conexión que existe entre los asuntos sociales, como la sanidad y la educación y la salida de la crisis. Si lo hace, puede convertirse en el Obama de Puerto Rico. Los referéndum, ya no garantizan reelecciones.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Municipales chilenas:El triunfo de una nueva oposición


Ha sido una gran victoria para las mujeres de la Concertación y una gran derrota para Sebastián Piñera; un triunfo para Michelle Bachelet y una humillación para una derecha que se enfrentaba, instalada en La Moneda, a sus primeras elecciones desde la llegada de la democracia; y un éxito para el “allendismo” y un fracaso para los que siguen añorando el Régimen militar.

Las recientes municipales chilenas eran la gran prueba para ambos bandos con miras a las parlamentarias y presidenciales de 2013. Los resultados han demostrado que la Concertación vuelve a tener muchas posibilidades de volver a gobernar Chile, aunque está claro que la coalición ya no depende solo de sí misma para conseguirlo y va a necesitar de otros, como el Partido Comunista o el Partido Progresista de Enríquez-Ominami, la sorpresa de las presidenciales de 2010 y que empieza a afianzarse en el panorama político chileno.

En unos comicios donde, por primera vez, el voto no era obligatorio, Carolina Tohá, Maya Fernández y Josefa Errázuriz lograban desbancar del poder a tres pesos pesados del oficialismo. Carolina Tohá, del PPD (Partido por la Democracia) se imponía a Pablo Zalaquett de la UDI, que llevaba mas de 10 años en el cargo y se convertía en nueva Alcaldesa de Santiago.

Tohá, de 47 años, es hija de José Tohá, líder socialista y ministro del Interior y Defensa con Salvador Allende, cuyo suicidio en un Hospital Militar donde estaba detenido aún se sigue investigando. Líder estudiantil en la Universidad, en 1987 formó parte del equipo fundador del PPD y participó activamente en la campaña del NO, en el plebiscito convocado por Pinochet para asegurarse su continuidad en el poder 10 años mas. El 55% de los chilenos votó en contra de perpetuar una dictadura en la que fueron asesinadas mas de 3.000 personas y otras tantas fueron al exilio.

Elegida diputada en 1991, en 2009 era nombrada ministra secretaria de Gobierno (ministra portavoz) en el ejecutivo de Michelle Bachelet y jugó un papel vital en la campaña presidencial de Eduardo Frei. Unas elecciones que dieron como resultado la derrota de la Concertación y la vuelta de la derecha a La Moneda, por vez primera, desde la vuelta de la democracia.

Tras la derrota en las presidenciales, Tohá fue una de las dirigentes mas autocríticas con la Concertación y llamó a su renovación. Aunque es verdad que el balance de los 20 años de poder de la Concertación era excelente, dos décadas de Gobierno son muchos y la coalición había perdido el brío, empezando a dar síntomas de agotamiento.

En 2010, fue elegida presidenta del PPD y volvió a centrarse en su aspiración de ser alcaldesa de Santiago. Eso sí, tenía claro que la única manera de conseguirlo era llegando a un acuerdo con otros actores políticos a nivel nacional y local y, sobre todo, fomentando la participación ciudadana. Tenía que ser una candidatura por encima de la Concertación, la candidatura de los movimientos vecinales, de las mujeres y los estudiantes.

Y si hay una mujer símbolo de los movimientos vecinales y la participación ciudadana, esa es María Josefa Errázurriz, la candidata independiente que le ha ganado la alcaldía de Providencia al ultraderechista Cristián Labbé, ex agente de la DINA (policía secreta) y ministro portavoz durante la dictadura.

Esta socióloga nacida hace 60 años en Providencia (una ciudad con una población flotante de 800.000 habitantes) trabajó como gerente de operaciones en el programa de la ONU para el desarrollo entre 1974 y 2007. En paralelo, comenzaba su colaboración con diferentes ONGs y movimientos vecinales de su ciudad, de los cuales ha presidido varios. Desde 2011, es presidenta de Ciudad Viva, la unión de 25 organizaciones sociales de la zona metropolitana de Santiago.

En 2008, fracasó en su intento de salir elegida como concejal independiente fuera de la concertación y fue después de las presidenciales de 2010 cuando Pepa Errázurriz y los líderes de ésta, asumieron, al igual que Tohá en Santiago, que la única manera de vencer a Labbé era uniendo sus fuerzas.Y así, fruto de la unión de la Concertación con el Partido Comunista, Red Liberal y organizaciones vecinales y sindicales, entre otros, nació Providencia Participa. Que con un proyecto totalmente renovador en medio de una clase política (Gobierno, Parlamento y partidos políticos) que sufre una profunda crisis de legitimidad ha logrado vencer a una de las figuras mas polémicas del panorama político chileno. Aunque ha sido una componente del comité central del Partido Socialista la que ha desbancado de la alcaldía de Ñuñoa al polémico Pedro Sabat, de Renovación Nacional. Maya Fernández, bióloga y veterinaria de 41 años, hija de Beatriz Tati Allende y nieta de Salvador Allende.

Si a Carolina Tohá le ha marcado que la muerte de su padre siga sin esclarecerse 40 años después, a Maya Fernández le ha ocurrido con su madre, que se suicidó en La Habana cuando ella tenía tan solo 6 años. Ciudad en la que se habían refugiado sus padres después del golpe militar y que la recién elegida alcaldesa de Ñuñoa (165.000 habitantes) abandonó con 21 años para regresar a Chile. Y perteneciendo a esa saga familiar, era normal que acabara dedicándose a la política, así que en 2008, con un fuerte acento cubano a cuestas, se presentó y fue elegida como concejal de su ciudad.

Cuatro años después y aunque solo sus mas fieles confiaban en su victoria, la nieta de Salvador Allende se une al llamado “mujerazo”. No porque haya aumentado el número de mujeres electas como alcaldesas o concejalas -los números son similares a los de 2008-pero sí por lo que tienen de emblemáticas las alcaldías conseguidas por las mujeres apoyadas por la “coalición” entre la Concertación, el Partido Comunista y los independientes.

Michelle Bachelet, actual directora de ONU mujeres y ex presidenta del país, es otra de las vencedoras de estas elecciones a pesar de que hace casi dos años que no vive en el país y de haber optado por no involucrarse en la campaña. Pero Bachelet, la primera mujer en llegar a La Moneda y a la que todas las encuestas dan como ganadora si se presentara a las próximas elecciones presidenciales, ha logrado que muchos de sus afines, entre ellos Tohá, triunfen en estas elecciones.

La ex presidenta, es al día de hoy el pasaporte mas seguro de la Concertación para regresar al poder en 2013. Mientras las encuestas siguen enfadadas con los partidos políticos de cualquier signo, Bachelet parece ser incombustible.

Y el “allendismo”, el espíritu del Salvador Allende, es el otro gran triunfador de estas elecciones. La figura del ex presidente ha estado muy presente en los votos de los estudiantes que llevan meses de movilizaciones, de los ciudadanos de la región patagónica de Aysén o de los vecinos de las Juntas de Providencia por poner un ejemplo. En definitiva, en todos aquellos que como dijo el ex presidente en su último discurso desde La Moneda, creen que "Más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".

Cuando quedan menos de dos años para las próximas elecciones generales, con Piñera convertido en un pato cojo y la Concertación intentando recomponer la unidad perdida, los municipios son una plataforma, tanto para los oficialistas como para los regidores de la oposición. La gestión que estas mujeres y sus otros colegas realicen en sus alcaldías puede influir enormemente a favor o en contra de Michelle Bachelet o Andrés Allamand (oficialista) posibles candidatos presidenciales de 2013. 

domingo, 28 de octubre de 2012

La irresistible ascensión de la extrema derecha japonesa


En un país donde la xenofobia se esconde detrás de la inclinaciones y las sonrisas corteses, Shintaro Ishihara, el Jean-Marie Le Pen de la política nipona quiere convertirse a sus 80 años en la sorpresa de las próximas elecciones japonesas. Unas legislativas que en los mentideros políticos de Tokio se dan por anticipadas.

Ministro en varios gabinetes del Partido Liberal Democrático (PLD) y Gobernador de Tokio desde 1999, Ishihara ha decidido formar su propio partido, una fuerza política a la derecha de la derecha nipona.

Cada 18 de septiembre, China conmemora el aniversario de la invasión japonesa, haciendo sonar sirenas en honor de los fallecidos durante la ocupación. Un periodo recordado con humillación en la memoria colectiva china, en el que murieron mas de 300.000 personas y donde 200.000 mujeres fueron víctimas de abusos sexuales, por parte de los soldados del emperador Shõwa. Este año, Ishihara, que sigue utilizando “Shina” un término peyorativo asociado a la ocupación japonesa, para referirse a la República Popular, se ha encargado de que la conmemoración haya terminado en una crisis que a punto ha estado de acabar con la estabilidad regional.

Su anuncio de que celebraría una colecta para comprar el archipiélago de las Sensaku (ricas en recursos energéticos e intereses geopolíticos) obligó al primer ministro Noda a actuar como una especie de antiinflamatorio, adelantarse a los planes del gobernador e intentar evitar que las siempre difíciles relaciones entre los dos vecinos fueran a peor.

Con la compra, por casi 30 millones de dólares de las islas a su propietario privado (una familia japonesa), el gobierno del Premier Yoshihiko Noda consiguió desactivar los planes de Ishihara de hacerse con el archipiélago. Sin embargo no pudo evitar, ni la ira del PCPch ni que el líder ultranacionalista capitalizara en torno a su figura el contencioso territorial con Pekín, con sus constantes exabruptos contra el pueblo y los líderes chinos. Las Sensaku se convertían en un catalizador de los grupos mas nacionalistas del país del sol naciente y el viejo zorro de la política nipona aprovechaba para hacer el anuncio de su vuelta a la política nacional por la puerta grande, prometiendo en un discurso en el que por desgracia empezamos a acostumbrarnos en Europa, “restaurar la grandeza nacional”.

El autor de “El Japón que sabe decir no” (un himno al patriotismo mas ultra) fue reelegido para un cuarto mandato el año pasado y será sustituido en el piso 17 del edificio del gobierno municipal por Naoki Inose, vicegobernador desde 2007 y menos cercano a la derecha radical que representa el que hasta ahora era su jefe. Lo que puede servir para relajar el ambiente de crispación que vivía la ciudad últimamente, entre otras cosas por el empeño de Ishihara de prohibir la venta del Manga erótico (algo que solo se entiende si eres japonés) o por sus constantes diatribas en contra de los inmigrantes (en uno de los países con las leyes de inmigración mas estrictas) a los que acusaba del aumento de la criminalidad en la ciudad.

Misógino, homófobo y racista, Ishihara sabe que si los tokiatas le reeligieron poco después de considerar como un “castigo divino” el Tsunami que asoló su país en 2011 y que provocó el peor accidente nuclear de la historia, no tendrá ningún problema para ponérselo difícil al próximo ganador de las elecciones japonesas.

Es imposible que gane, pero aspira ser determinante para formar una mayoría de gobierno en la Cámara de Representantes, la Cámara Baja japonesa (donde solo 51 de sus 480 miembros son mujeres). En un país que vuelve a escorarse a la derecha, por culpa de un gobierno de izquierdas que ha decepcionado a todos aquellos que apostamos por sus promesas de cambio y sobre todo creímos que su llegada al gobierno supondría una auténtica renovación de la política nipona.

Tres años después, el PLD está otra vez a las puertas de Kantei, aunque esta vez con el permiso de la ultraderecha de Ishihara y los que decidan sumarse a su proyecto. Y parece que candidatos no le van a faltar. El SPJ (Partido del Sol del Japón) liderado por el revisionista Takeo Hiranuma ya le ha dado su apoyo. Ichiro Ozawa un “shogun” de la política nipona y auténtico experto en travestismo político pudiera ser otro de los que se suba al carro, intentando garantizarse el cargo que no tuvo con el PDJ.

Pero lo que de verdad debería de preocupar en las cancillerías extranjeras, sería un acuerdo entre Ishihara y Toru Hashimoto, alcalde de Osaka (la tercera ciudad del país) una mezcla de umberto Bossi fundador de la Liga Norte italiana y Paul Ryan compañero de ticket de Rommey en las próximas elecciones norteamericanas. En una ciudad que pasa por sus peor crisis económica y social, donde cunde la decepción con la política tradicional, Hashimoto abogado de 43 años, ofrece las típicas pseudo recetas de la ultraderecha, que aunque no resuelven nada, sirven como válvula de escape momentáneo para la frustración del pueblo con las fuerzas políticas de siempre.Y está dispuesto a repetir a nivel nacional su éxito a nivel local, que según las encuestas podría traducirse en 60 asientos para el Nippon Ishinno Kai, la marca nacional de su partido.

Aunque difieren en asuntos importantes, como la política nuclear de la que Ishihara en un firme defensor y ante la que Hashimoto se muestra mucho mas ambiguo, seguramente les pueda mas la ambición y acaben formando una alianza que altere la composición del parlamento japonés tanto como el vuelco electoral de hace cuatro años cuando, por primera vez en 54 años, la izquierda arrebataba el poder en las urnas al Partido Liberal Democrático.