El mundo desde mi mac

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lunes, 16 de julio de 2012

Congreso del Ennahda: entre el Corán y la primavera


“Quiero tranquilizar al pueblo, el país está en buenas manos”. Estas fueron las palabras con las que Rached Ghanuchi, líder del Ennahda, inauguraba el primer congreso que la formación celebra en Túnez en 24 años.

El partido del primer ministro Hamadi Jebalha ha congregado en la capital tunecina a toda la internacional islamista, moderados y radicales. Han venido delegaciones de todos los países árabes a un acontecimiento muy simbólico para la historia del país y para todo el mundo árabe. Da fe de ello los mas de 500 periodistas tunecinos y extranjeros acreditados para la ocasión.

El congreso se celebra en un contexto de tensiones políticas y religiosas y con una grave crisis social y económica. Los alrededor de 1.100 delegados tienen por delante la difícil tarea de llegar a un equilibrio entre las dos grandes orientaciones en las que está dividido el partido.

Si alguien pensaba que Hamadi Jebalha podía ser el Erdogân tunecino estaba muy equivocado. El “neolaicismo” del primer ministro turco no es un modelo a seguir para él; aun así, el primer ministro representa el ala mas moderada de los islamistas. Aboga por la islamización del Estado a paso lento, utilizando la política de lluvia fina que acabe por calarlo todo.

Enfrente, otra corriente con apoyo de gran parte de la base del partido, mas radical que la dirección del mismo, que aboga por la aplicación inmediata de la Sharia y empezar ya la yihad contra todo aquello que ellos consideran un símbolo occidental. Son un sector del partido de tinte neofascista que manipula el Corán, vinculado a grupos salafistas magrebíes y que recibe ayuda económica de las monarquías de la península arábiga. Aunar sensibilidades promete ser tarea difícil; Rached Ghanuchi el “Jeque” deberá ejercer, una vez mas, como ese líder capaz de aglutinar a las diferentes corrientes.

Bajo la presidencia del ministro de Salud, Abdellatif Mekki, los congresistas reunidos este fin de semana tienen que enfrentarse a varias cuestiones mas y no menos importantes:¿movimiento o partido? Cambiar el método de elección de sus lideres?, ¿qué tipo de sistema institucional proponen?, ¿parlamentario o presidencial?, ¿hasta dónde se puede ceder en las futuras alianzas con los partidos no religiosos?

Se avistan elecciones en un horizonte no muy lejano, así que es tiempo de cerrar filas; el aplazamiento de los conflictos y la continuidad de los lideres del partido. Salvo la incorporación de algún que otro nombre que ha conocido el exilio, la actual ejecutiva de los islamistas contará con muy pocas caras nuevas. Pase lo que pase en este congreso, habrá un antes y un después, al menos para Túnez.































jueves, 12 de julio de 2012

Argelia, 50 años sin visos de primavera


En la ciudad francesa de Evian-les-Bains, se firmaron el 18 de Marzo de 1962 los acuerdos de alto el fuego, que marcarían el inicio de la independencia de Argelia de los franceses, ocupantes de su territorio desde 1830. Dos referéndums mediante y tras un periodo de gobierno provisional dirigido por Ferhat Abbas, el pasado 5 de Julio Argelia accedía a la independencia y Ahmed Ben Bella era elegido el primer presidente del nuevo Estado africano.

El Frente de Liberación Nacional se convertía en partido único de un régimen presidencialista que apostaba por el socialismo autogestionario, el nacionalismo económico y un islamismo moderado. En política exterior se integraba en el grupo de los países no alineados que surgió tras la conferencia de Bandung en 1955.

El FNL tenia por delante la difícil tarea de poner en marcha una nación, de un territorio maltratado duramente por Francia durante los años que perduró la colonización, de dotar al pueblo argelino de una identidad muy desdibujada por el proceso de asimilación que sufrieron por parte de los franceses.

Económicamente los franceses expoliaron todas las riquezas naturales argelinas, además de las tierras. La colonia se hace con los mejores terrenos del país y los obreros agrícolas son sustituidos por la máquina. La población rural emigra a la ciudad, donde acaba convertida en esclava de los empresarios franceses: Los argelinos se ven obligados a buscar en Francia los empleos que Francia les niega en Argelia.

Francia dejó en manos del FLN un país sumido en la extrema pobreza, con un 80% de la población analfabeta y una salud pública inexistente. Durante los años que el país permanece bajo el dominio francés, a los argelinos se les niega el derecho al uso de su propio idioma y usa la religión para mantener al pueblo bajo control. En Argelia, Francia no puede permitirse ser Republicana en cuestión religiosa; eso queda reservado para la metrópoli.

Antes de obtener la independencia, varias fueron las veces que el pueblo argelino creyó había llegado el momento de crear una nación libre; la respuesta francesa siempre fue la represión brutal: la insurrección de Constantine se saldó con 45.000 argelinos muertos o desaparecidos.

La guerra de Argelia que condujo a la independencia acabó con 500.000 muertos, sin el reconocimiento de ambas partes respecto al uso de métodos de represión y tortura; como describía un titular de la época con una herencia de “miseria” que podía ser la explicación de muchos de los hechos que han ocurrido a posteriori.

Es el principio de la historia política de un país cuyo presente se enfrenta un futuro incierto. Después de las revueltas producidas en los países vecinos, las autoridades argelinas prometieron una primavera a la argelina, tranquila, sin violencia, muy distinta de las imágenes que llegaban desde Túnez o El Cairo. La oportunidad llegaba con las elecciones legislativas de mayo. Las novedades que iban llegando desde el gobierno nos hicieron creer que Argelia apostaba por una transición pacifica: se aceptaban observadores extranjeros, supervisión judicial, urnas trasparentes, cuota femenina y legalización de partidos políticos.

Sin embargo la “primavera argelina” pronto se quedó sin brotes; lo que tardaron en darse el resultado de las elecciones. El Frente de Liberación Nacional (FLN) y el Reagrupamiento Nacional Democrático (RND) conseguían una mayoría absoluta mucho mas abultada que la conseguida cinco años atrás que incluso les permitía prescindir de su aliado islamista en el gobierno. El Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) y los islamistas más ortodoxos de Abdellah Yaballah, ilegalizados hasta ahora, eran los únicos partidos de la oposición que aumentaban en escaños. La izquierda se estancaba y la mayor sorpresa vino con los resultados obtenidos por la Alianza de una Argelia Verde (AAV), coalición de tres fuerzas islamistas.

Los islamistas de la AAV se daban por ganadores desde hacía semanas, pensando que el país seguiría la estela de los países vecinos. Pero no fueron los únicos que protestaron; desde la izquierda, Luiza Hanun, la Secretaria General del Partido de los Trabajadores, acusó de al gobierno de amañar los resultados en beneficio del FLN. Partidos políticos y organizaciones sociales, como sindicatos, periódicos y otros movimientos que llamaron al boicot de las elecciones se vieron reivindicados después de las mismas y creen que la única alternativa que le queda al pueblo argelino es seguir el ejemplo de Túnez o Egipto.

Está claro que en el proceso electoral, aunque validado por los observadores extranjeros y refrendado por las felicitaciones llegadas desde la antigua metrópoli, el resto de Europa y los EEUU persisten ciertas lagunas que hacen imposible dar por buenos los resultados. En un sistema proporcional como el argelino una mayoría tan abultada como la del FLN se hace imposible. En segundo lugar, el desgaste del gobierno sólo afecta al socio menor del gobierno, los islamistas del MSP; mientras, el FLN y el RND son premiados con mas votos y mas escaños.En tercer lugar, sorprende aún más el caso del FLN cuanto el partido sin el que no se entendería la historia argelina se encuentra desde hace mucho inmerso en una lucha interna entre diferentes corrientes y un comité central muy dividido. En cuarto lugar, el resultado obtenido por los partidos de izquierda FFS y PT más algunos partidos menores hubiera sido mucho mayor, de no haber existido esta presunta manipulación de los resultados electorales. Y por ultimo, desde el Ministerio del Interior se negaron a que los partidos pudieran estar en el escrutinio provincial y nacional; se les negó el acta electoral a los observadores extranjeros, además de alguna que otra deficiencia mas que proyectan una sombra sobre la nueva asamblea y sobre todo, sobre la verdadera voluntad democrática de Bouteflika.

Con estos resultados, no se puede decir que haya motivos para la esperanza. Es cuestión de tiempo de que acabe produciéndose una explosión social. Será la sublevación popular la que tenga que poner fin a un régimen que ha basado sus reformas en consolidar su status quo.



domingo, 24 de junio de 2012

Mohamed Morsi, a la presidencia por negociación



Una semana ha tardado la Comisión Electoral en declarar a Mohamed Morsi vencedor de las elecciones presidenciales egipcias. El islamista se convertirá en el sucesor de Mubarak, destronado por una revuelta popular que forma parte de la llamada “primavera árabe“. Me aventuro a decir que los siete días que la Comisión electoral ha tardado en dar los resultados, han sido los días que el ejército y los Hermanos Musulmanes han necesitado para negociar, para repartirse la tarta del poder entre los militares y los islamistas.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas hubiera preferido a Shafiq, pero de sobra sabían que el vencedor sería el islamista apoyándose en la bien engrasada maquinaria de propaganda y la extensa red de asistencia social con la que cuentan los Hermanos Musulmanes. Así que tocaba negociar que estos no cuestionasen sus privilegios y que asegurase su statu quo.

Los Hermanos Musulmanes habían roto su compromiso inicial de no presentar un candidato presidencial, dominando con una aplastante mayoría en el poder legislativo. Los militares ante el riesgo de que éstos dominaran todos los poderes del Estado, optaron por asumir de nuevo el Parlamento, amparándose en dos sentencias del Tribunal Constitucional, que sonaba a golpe de estado encubierto. Poco después, el CSFA declaraba que trasferiría el poder el 1 de Julio como muestra de que Egipto es una democracia.

Mientras tanto, los islamistas han presionado a su favor llamando a la población a manifestarse en la plaza Tahrir, cuando anteriormente se mostraban remisos a hacerlo y negociaban con el CSFA a espaldas de la calle. Todo ha formado parte de una especie de farsa en la que finalmente han debido de llegar a un acuerdo, de manera que Morsi se ha convertido hoy en el nuevo presidente de los egipcios. O acuerdo o pucherazo.

Mohamed Morsi es un presidente que se convirtió en candidato de rebote, cuando la candidatura original de los islamistas Jairat Shater fue vetada. Al Shater tiene todo lo que le falta al nuevo presidente: carisma. Es un hombre del aparato, que se desenvuelve muy bien entre bambalinas y con grandes dotes de negociación. Ese numero dos, que todo numero uno necesita a su lado. Pero los Hermanos Musulmanes han ganado a pesar de Morsi, porque aquí lo que cuenta es la organización y no el individuo. El aparato de propaganda de los islamistas es apabullante y su red de asistencia social supera de lejos la que ofrece el Estado (se abriría el debate de la compra de votos).

Mohamed Morsi nació en 1951 en la provincia de Sharquia; se doctoró en una Universidad americana y en este país ha vivido gran parte de su vida.Cuando regresó a su país lo hizo para trabajar como profesor, mientras empezaba su militancia en los Hermanos Musulmanes. En el 2000 fue elegido Parlamentario independiente, porque la hermandad no podía presentarse como tal. En el 2011 con la caída del rais, se convirtió en presidente de Justicia y Libertad, el brazo político de los islamistas.

Pertenece al ala conservadora de la Hermandad, aunque durante la campaña electoral se ha intentado identificar con los manifestantes de la plaza Tahrir. Promete que gobernará para todos los egipcios y no sólo para los islamistas y ha hablado de incluir en su gabinete a figuras independientes a los islamistas. Pero por otro lado, los salafistas, la línea dura del islamismo, que le han dado su apoyo en las elecciones, reclamarán que no se olvide de ellos. Y sobre todo el CSFA.

Espero que su mayor preocupación sea la de solucionar los problemas más importantes del país y no la de debatir la conveniencia de prohibir el bikini en las playas. No puede haber ningún tipo de retroceso en los derechos de la mujer egipcia, ni en ningún otro tipo de derecho humano, social o religioso. Sus dotes negociadoras van a serle muy útiles al nuevo rais.