El mundo desde mi mac

El mundo desde mi mac

martes, 12 de febrero de 2013

El sistema roto: Radiografía de la inmigración en Estados Unidos


En Estados Unidos, con una población de 315 millones de habitantes, residen actualmente 40, 4 millones de inmigrantes, según el análisis del Pew Research Center a partir del ultimo censo de población. Y que el centro de estudios ha publicado coincidiendo con el pacto entre demócratas y republicanos sobre la reforma migratoria. La cifra ha crecido de forma constante durante la ultima década y desde 2007 casi dos millones y medio de inmigrantes mas viven el país.

El estudio confirma también el aumento de la población indocumentada en la ultima década, hasta los 11 millones de personas. Una cifra que permanece estable desde hace dos años. La crisis económica en EEUU (que comenzó con el derrumbe de Lehman Brothers apenas unas semanas antes de las presidenciales del 2008) tuvo el efecto de redirigir los flujos migratorios hacia otros países como Australia, Corea del Sur o Canadá. Y la mejora de la coyuntura económica en algunos de los países de origen –especialmente de América Latina y el Caribe- y las medidas contra la inmigración ilegal llevadas a cabo por la Administración Obama - mucho mas dura que su predecesora- redujeron la entrada de inmigrantes en el país.

Barack Obama – un anti Rajoy que si sabe como emocionar a los ciudadanos- dedico su primer discurso del segundo mandato a defender la necesidad de una remodelación del modelo migratorio norteamericano. Una promesa incumplida de 2008, que puede convertirse en una de las mayores reformas del presidente, como ya lo fue la ley de reforma sanitaria aprobada en el 2010. En su alegato desde Las Vegas (Nevada) el presidente – que un día después repetiría prácticamente el mismo discurso en la cadena de televisión hispana Telemundo- recordó como Estados Unidos fue levantado por inmigrantes y afirmo que “salvo que ustedes sean indios-americanos, todos ustedes vienen de otro país” y las estadísticas le dan la razón. EEUU sigue siendo el país preferido para los emigrantes de todo el mundo, muy por delante de Rusia -segundo en la lista- que cuenta con mas de 12 millones de inmigrantes y donde a la sombra de un gobierno que se define como demócrata, ha ido creciendo un nacionalismo populista y xenófobo.

La población inmigrante de Estados Unidos, incluidos aquellos que no tienen papeles, suponen el 13 % de la población total del país. Un porcentaje inferior al de finales del siglo XIX y principios del XX, donde los habitantes nacidos fuera del país suponían el 15 % de la población, como consecuencia de una gran ola migratoria. Se calcula que entre 1880 y 1925 unos 25 millones de personas entraron en el país, especialmente europeos. A finales de los 60, los efectos del cambio legislativo en materia migratoria y la mejora de las condiciones de vida en Europa, marcan un punto de inflexión y los nuevos inmigrantes llegan especialmente de América Latina (el 50%) y de Asia (27%). México, China e India son los tres principales países de origen. Pero también hay un importante numero de personas que llegan desde Corea, Filipinas y Centroamérica según datos del Instituto de Política de Inmigración.

La población inmigrante se reparte de manera desigual en la geografía de los Estados Unidos y en solo seis estados – que  representan el 40% de la población norteamericana- viven el 65 % de las personas nacidas fuera del país. California es el estado con mayor numero de inmigrantes; 10 millones, el 27 % de sus habitantes. Y donde la población hispana será mayoría desde principios de 2014 según un informe del Departamento estatal de Finanzas publicado hace escasos días.

De manera desigual también, se reparte la población extranjera que ha obtenido la nacionalidad estadounidense en los últimos cuatro años. California, Florida y Nueva York son los tres estados que encabezan el ranking. Y el 14 % de los nuevos ciudadanos vivían en la ciudad de los rascacielos.

Uno de los temas mas debatidos en materia migratoria en la ultima década, ha sido sin duda, el futuro de los denominados dreamers (soñadores) como se les conoce a los cerca de dos millones de jóvenes sin papeles (la mayoría de origen hispano, sobre todo mexicanos) que se hubieran beneficiado de la ley Dream Act si los republicanos- con el apoyo de algunos demócratas-no la hubieran rechazado una y otra vez. Jóvenes entre 16 y 30 años que llegaron a los Estados Unidos siendo niños o adolescentes y en muchos casos, como recordó el propio Obama, “descubrieron que no eran ciudadanos a la hora de solicitar un trabajo”.

Su suerte cambiaria en el 2010, con la aprobación del programa de acción diferida (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA). Una orden ejecutiva de Obama que cancelaba cualquier orden de deportación pendiente sobre ellos y les concedía un permiso de trabajo temporal renovable, siempre que cumpliesen una serie de requisitos: Haber entrado en Estados Unidos antes de cumplir 16 años, tener cinco años de estancia consecutiva en el país desde el 15 de junio de 2007 o presentar pruebas de estar cursando estudios o enrolado en las fuerzas armadas entre otras.

Esta claro que con la reforma, que ha empezado ya a debatirse en el Subcomité de Inmigración de la Cámara de Representantes, las condiciones no deberían seguir siendo las mismas para estos jóvenes, ya que la amenaza de deportación no solo recae sobre personas individuales, sino que cambia la vida de familias enteras: Casi el 50 por ciento de los hispanos tienen un pariente indocumentado y casi un tercio de los que son deportados (millón y medio de personas en la primera legislatura de Barack Obama) tienen familiares estadounidenses.

Pero ni el futuro de los “soñadores” ni el de los 11 millones de indocumentados fueron el principal tema que trato el grupo bipartito en su primera reunión. El comité centro su discusión en cómo atraer a nuevos inmigrantes altamente cualificados y cómo facilitar la estancia de aquellos extranjeros que ya han estudiado en universidades norteamericanas, porque tanto demócratas como republicanos saben que el futuro económico de los Estados Unidos depende en gran parte de ellos.

El programa para trabajadores agrícolas, será otra de las grandes áreas, que centre la reforma. En los Estados Unidos hay cerca de tres millones de trabajadores agrícolas, el 80 % nacidos fuera del país y el 50 por ciento indocumentados. Mexicanos, hondureños o guatemaltecos obligados a trabajar en las peores condiciones y que carecen de las mínimas protecciones legales.

Hace escasamente un mes de la segunda investidura de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos, en una ceremonia con marcado acento hispano. Fue la manera de Obama de agradecerles su apoyo en unas elecciones, donde el voto de las minorías – y especialmente el latino- fue decisivo para la victoria. Era la segunda oportunidad que le daban, de ser recordado en la historia, como el presidente que llevo a cabo la mayor reforma del sistema migratorio de los Estados Unidos. Esperemos que no les falle.

domingo, 13 de enero de 2013

Indignados israelíes: De la pancarta al escaño


Al igual que sus vecinos en el llamado Oriente Próximo o aquí en Europa, miles de israelíes se alzaron en 2011 a favor de un cambio. Era el despertar social de un país que esos días vivió su propio Mayo del 68.

Dos meses después del nacimiento del 15-M en España, profesores, estudiantes y taxistas, enfermeras, médicos o jubilados formaban parte de un abanico social que se levantó en contra de un gobierno que decían, hacia mucho tiempo que había dejado de escucharles.

Mostraban el lado mas humano y global de una sociedad que luchaba por tener una buena educación, mejores servicios sociales o una vivienda mas barata. Veíamos una imagen muy distinta de la que estamos acostumbrados a ver: un país deshumanizado y obsesionado con la guerra contra sus vecinos (y ciudadanos) árabes.

Por unos días, los lemas a favor de la revolución egipcia y las pancartas en contra del primer ministro Netanyahu sustituían en Al Jazeera (y en todas las televisiones del mundo) a las habituales imágenes que nos llegan todos los días desde Jerusalén o Tel Aviv.

La ocupación israelí ha arruinado la economía de los territorios palestinos (además de matar personas, los israelíes bombardean cualquier cosa que se parezca a una empresa) pero también ha tenido un alto costo económico para Israel. Eso sí, nadie o casi nadie se atrevía a criticarlo por temor a ser acusado de traidor o de no ser un buen judío.

Hasta que miles de personas dijeron basta y decidieron que ya era hora de hacer oír sus voces. Nacía el Movimiento de los Indignados israelíes.

StavShaffir, Itzik Shmuli y Alon-Lee Green fueron los líderes mas visibles del movimiento “indignado”. Un año y medio después, dos de ellos están a punto de convertirse en diputados de La Knéset. El parlamento israelí que se renovará el próximo día 22 en unas elecciones generales anticipadas por Netanyahu.

Stav Shaffir e Itzik Shmuli ocuparan el numero 8 y 11 respectivamente en las listas del Partido Laborista. La decisión de la periodista y del presidente del sindicato de estudiantes de participar en política era esperada e incluso deseada, aunque a muchos nos ha sorprendido que se hayan decantado por el partido de Shelly Yachimovich.

Alon-Lee Green hace tiempo que participa activamente en política, pero lo hace en el Hadash (Frente Democrático por la Paz y la Igualdad) un movimiento de izquierdas con cuatro diputados en la Knéset y en cuyos principios fundacionales figuran la evacuación de todos los territorios ocupados por Israel en junio de 1967 y el establecimiento de un Estado Palestino al lado de Israel.

En un país cada vez mas conservador y religioso, es sin duda el programa electoral del partido de Mohammad Barakah, el que mas y mejor recoge las reivindicaciones de los asambleístas y manifestantes del bulevar Rothschild de Tel Aviv (lugar de acampada del 15-M israelí). Además de luchar a favor de la igualdad y en contra de los recortes, también lo hacen en contra de un mal cada vez mas extendido en el país: el racismo. Como recordaba Ana Garralda en un articulo en El País, el controvertido oxímoron de “judeo-nazis” acuñado por Yeshayahu Leibowitz, hace meses que ha vuelto a ser recuperado en las editoriales de la prensa de izquierda israelí.

A pesar del discurso de renovación interna de Yachimovich y aunque todas las encuestas coincidan en que los laboristas (junto con la extrema derecha de Naftali Bennett, la estrella revelación de estas elecciones ) capitalizaran el descontento social persistente en el país, el partido de Golda Meir y e Isaac Rabin no ofrece ninguna propuesta verdaderamente novedosa.

Shaffir y Shmuli van en una lista electoral en la que la mitad de los candidatos no se habla con la otra mitad y en la que siguen predominando las viejas glorias del laborismo. Políticos acostumbrados al poder en un partido que dominó la vida política israelí durante décadas y que no dudó en unirse a la extrema derecha para seguir tocándolo cuando los números les impidieron hacerlo solos.

Y no sería nada extraño que al cierre de las urnas y en un arco parlamentario tan fragmentado como el israelí, el Likud (aliado con el ultranacionalista Avigdor Lieberman) y los Laboristas vuelvan a sentarse para llegar a un acuerdo de gobierno y al que seguramente tendrían que sumar los votos de algún partido religioso como Yahadut Hatorah o Otzma LeYisrael, la derecha de la derecha israelí.

Lo que en cualquier otro país seria política ficción en Israel puede convertirse en realidad. Mucha gente se pregunta, cuál seria entonces la postura que adoptasen los recién llegados. ¿Aceptarían los lideres del estallido social poner en manos de Netanyahu la esperanza de cambio de todas y cada una de esas miles de personas que se manifestaron en contra de su política?

Ambos han defendido su entrada en política con argumentos muy parecidos: Era la siguiente fase después de la acampada y las manifestaciones. Llevar la calle al parlamento e influir desde dentro. Un paso lógico para un movimiento que logró cambiar el discurso político y económico del país.

Pero desde luego no parece lo mas lógico hacerlo desde el Partido Laborista, que aunque se esfuerce en venderse como un partido renovado, sigue conservando todos los vicios de la vieja política israelí. Intentar representar a esos mas de 300.000 manifestantes desde una plataforma electoral nueva, si no querían hacerlo desde cualquier otra formación de izquierda hubiera sido mejor entendido aún a riesgo de haber fracasado.

Muchas editoriales han llamado la atención sobre la rapidez con la que Shaffir y Shmuli se han adaptado a la disciplina de los laboristas. De lo poco que les ha costado pasar del lenguaje de la pancarta al de la alta política. Y de cómo han aprendido a rodear el que vuelve a ser el tema protagonista de la política israelí, La Seguridad.

El gobierno de Netanyahu les acusó de ello y se comenta entre aquellos que compartieron horas de activismo con ellos, pero si Stav Shaffir e Itzik Shmuli usaron el movimiento de protesta como trampolín político, solo lo sabremos a lo largo de la próxima legislatura. Ojala que se equivoquen (que nos equivoquemos) y su labor parlamentaria sea una continuación de su batalla en la calles. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Relevo en Corea: Park Geun-hye, el poder siempre llama dos veces


Son mujeres y son pocas. Si se juntaran para tomar un café, cabrían en torno a una mesa de cocina. Ese que para muchos, todavía en pleno siglo XXI, sigue siendo el espacio natural de trabajo de y para la mujer. Hablamos de Jefas de Estado y de Gobierno de los cinco continentes, todas ellas con muchas razones -aunque muchas de ellas no nos gusten nada- para haber acabado el año en la portada del Time, como “personaje del año” 2012, en lugar de Obama.

Una lista a la que se acaba de unir Park Geun-Hye, la primera mujer que gana unas presidenciales en Corea del Sur. En un país obsesionado por la moda y el estilo de vida MTV, pero donde siguen imperando los valores confucianos de dominación del hombre sobre la mujer, la llegada de Park a la presidencia no es un relevo mas en la jefatura del Estado.

Pero si la victoria de Park Geun-hye reviste de gran importancia en el ámbito de la política domestica, también lo es para las relaciones intercoreanas y para una zona de Asia, que además de ser uno de los motores de la economía mundial, es fuente constante de tensión. Al relevo en La Casa Azul (residencia oficial del Jefe de Estado de Corea del Sur) se une el cambio de liderazgo en China y Japón, en un momento en que las relaciones entre los tres países no pasan por sus mejores momentos, si es que alguna vez han sido fáciles.

La líder del conservador Saenori (Nueva Frontera) ha resultado la ganadora en unas elecciones que han dejado el país dividido en dos. Se ha impuesto con el 50,1 % de los votos, frente un 48,9 % de su rival, el poco carismático, Moon Jae-in, que fuera mano derecha del fallecido ex presidente Roh Moo-Hyun y cabeza de lista del PDU(Partido Democrático Unido) que nació hace poco mas de un año de la unión del Partido Democrático con el Partido de Unidad Ciudadana. Dos partidos que representan a una izquierda “light” y alejada de los estándares europeos.

Moon Jae-in ha resultado un candidato muy poco atractivo para el electorado. El candidato progresista no ha sabido desprenderse durante la campaña de su imagen de tecnócrata. Su fama de buen gestor, su talento natural para la letra pequeña, el detalle y las cuentas ordenadas no han sido suficientes para derrotar a la Angela Merkel de la política coreana.

Graduada en ingeniería eléctrica y diputada desde hace 15 años la nueva Jefa del Estado coreana es hija de Park Chung-hee, el dictador que gobernó el país entre 1971 y 1979 y cuyo legado aún sigue dividiendo al país 33 años después de su muerte. Impulsó la industrialización y el desarrollo económico de la que se ha situado en el 2012 como 15ª economía del mundo. Pero a cambio de grandes recortes de las libertades civiles. Oficialmente Corea era una democracia, pero sus ciudadanos vivían bajo el yugo de la represión de un Gobierno que ilegalizó a la oposición, prohibió la libertad de prensa y mantuvo a un férreo control al poder judicial.

La presidenta electa, que durante cinco años ejerció de esa figura casi siempre decorativa llamada “Primera Dama” pidió perdón durante la campaña electoral por los abusos y las violaciones a los derechos humanos cometidos durante la etapa mas negra de la política surcoreana. Una política que sigue condicionada como entonces por sus relaciones con Corea del Norte y por la crisis económica.

Corea del Norte es considerada en Seúl como la principal amenaza para la seguridad del país. Desde que acabara la guerra civil (1950-1953) la península coreana vive en una suerte de limbo geopolítico en el que ambos países han mantenido unas difíciles relaciones con altos y bajos, donde han pasado una y otra vez de estar totalmente enfrentados a celebrar una inmediata reunificación, que a día de hoy parece muy lejana.

Park Geun-Hye, favorecida electoralmente por las últimas provocaciones norcoreanas (la derecha es especialista en sacar rentabilidad electoral de cualquier incidente en el que esté en juego la “seguridad nacional”) ha prometido un mayor acercamiento a Pyongyang para acabar con la esta última etapa de tensión que desde 2010 viven los dos países. En parte por la política de mano dura que Lee Myung-bak, el hasta ahora presidente -y compañero de partido- ha mantenido respecto al régimen comunista.

El cambio de líder en Corea del Norte llegó antes de los esperado, seguramente cuando menos se deseaba que ocurriera. Kim Jong-un, que apenas lleva un año en el cargo, utiliza el lenguaje de los cohetes como instrumento de consolidación interior y la amenaza como forma de comunicarse con el exterior. Así que la nueva presidenta va a tener que armarse de mucha “paciencia” para rebajar la tensión y no caer en las provocaciones de un joven Kim Jong-un que parece aun mas impredecible que su difunto padre, el Querido Lider Kim Jong-il.

Corea del Sur disfruta prácticamente de pleno empleo, un bajísimo nivel de deuda pública y reservas superiores a los 300.000 millones de dólares. Pero pese al llamado “milagro económico coreano”, la crisis global ha hecho mella en la economía del país y tras mas de una década de incrementos superiores al 5%, se prevé que el Producto interior Bruto aumente poco mas del 2% este año y un 3,5% el año que viene.

Además y como prometieron ambos candidatos durante la campaña electoral, es necesario “democratizar la economía” del país. Crear un entorno empresarial mas justo y a defender a las pequeñas y medianas empresas (que constituyen el 95% del número total de empresas del país y aproximadamente un 30% de las exportaciones) frente a los grandes conglomerados o chaebol-de los que su padre fue el artífice en la década sesenta y setenta- como Samsung o Daewoo, entre otros, que funcionan como auténticos Estados paralelos y cuyos ejecutivos mantienen estrechas relaciones con el poder político.

En un país con un Ministerio de Economía del Conocimiento y cuyos trabajadores tienen fama de estar entre los mas competitivos del mundo, la falta de empleos cualificados para los jóvenes es otro de los grandes retos a los que tendrá que hacer frente el nuevo ejecutivo. Ese y otros no menos importantes, como son el peligro de desmantelamiento de la clase media que agrandaría la brecha social, las diferencias entre ricos y pobres.

Lee Muyng-bak el actual presidente ha sido acusado de favorecer a la clase alta, de volver mas ricos a los ricos. (Recomiendo leer: “¿Por qué los ricos seestán volviendo mas ricos?”, de Jacob Hacker y Paul Pierson). Quizás tendríamos que tener en cuenta, que antes de ejercer como Jefe del Estado, trabajó durante 27 años para Huyndai Construction, del que llego a ser máximo ejecutivo.

Un “pato cojo” que traspasa la presidencia del ‘milagro económico del rio Han’ justo cuando éste baja mas vacío y mas revuelto. Con varios escándalos de corrupción a lo largo de su mandato y que han convertido su quinquenio en la peor administración que se recuerda desde que hace 25 años volviera la democracia.
La herencia que recibe la Sra. Park es mala, aunque ya hubiesen querido Rajoy o Passos Coelho recibir esos números (eso sí, esperemos que la gestione mejor que ellos).

El 90% de los surcoreanos disponen de cobertura móvil 4G (el país invierte el 3,7% del PIB en Investigación y Desarrollo) pero muchos de ellos están excluidos de los servicios sociales mas elementales, como el cobro de un subsidio por desempleo o una pensión.

Una burbuja inmobiliaria que puede estallar en cualquier momento, una reforma educativa (un cambio de modelo) y la disputa con Japón por las islas Dokdo (Takeshima en japonés) son además otras asignaturas pendientes que su antecesor en el cargo le ha dejado sin resolver.

Durante la campaña electoral ha recuperado un perfil mas centrista que en otras elecciones y ha marcado distancias con un desgastado Lee Muyng-bak, pero ni la Sra. Park es Lee Jeong Hee, ni el Saenori, el PDT(Partido Democrático de los Trabajadores). La victoria de la activista femenina sí hubiera llenado muchas portadas