El mundo desde mi mac

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lunes, 30 de julio de 2012

Presidenciales 2012: Nagorno Karabaj vota por Nagorno Karabaj

La Shahumian Hraparak es la principal plaza de Stepanakert y seguramente donde los escasos autobuses de turistas que llegan a la ciudad hacen su primera parada. Un numero de extranjeros que no ha parado de crecer desde que hace escasamente dos años el gobierno armenio se decidiese a entreabrir las puertas del territorio al turismo foráneo.

El dinero generado por el turismo asegura a las arcas del gobierno dirigido desde el 2007 por Araik Haroutyunyan unos ingresos extras en una época de crisis económica global mas acuciada en el caso del país caucásico. Turistas (20.000 en el 2011) especialmente americanos y europeos que llegan a un país, independiente de facto, que teóricamente sigue perteneciendo a una Azerbaiyán musulmana pero que la cristiana Armenia controla desde 1994.

Una republica de 140.000 habitantes que acaba de celebrar unas elecciones presidenciales donde Bako S. Sahakyan ha sido reelegido para un segundo mandato de cinco años. Seguirá ocupando el Palacio de la Presidencia, en una zona de la ciudad repleta de afrancesados edificios gubernamentales que coinciden con una arquitectura colonial y que si no fuera por el continuo trajín de militares por los alrededores nos haría pensar en cualquier capital de provincia armenia. El resto de la ciudad, con sus anchas avenidas, edificios grises y carteles en cirílico y armenio nos recuerdan la época en la que Nagorno Karabaj como parte de Azerbaiyán permaneció bajo dominio soviético cerca de 60 años.

Han pasado 20 años de la desaparición de la URSS, pero los habitantes de esta Republica siguen siendo muy rusófilos, porque ven en Moscú el mejor aliado frente al peligro islamista que para ellos encarna Azerbaiyán. Al igual que para sus hermanos los armenios, la fe cristiana es una seña de identidad del país y los monasterios e iglesias salpican el territorio formando parte de su paisaje.

Una iglesia que no tardo ni 24 horas en felicitar la reelección de Sahakyan loando las cualidades de este como gobernante en un comunicado digno a los que nos tiene acostumbrado Corea del Norte. Sanakyan reelegido con el 67% de los votos, además del apoyo por parte de la iglesia, ha contado con el favor del primer ministro y de sus partidos aliados y de Serzh Sargsyan presidente armenio y uno de los fundadores de Nagorno Karabaj o Republica de Artsakh. Hay que tener en cuenta también que la falta de una cultura política y un enfoque diferente de los procesos electorales han podido orientar el voto hacia la candidatura encabezada por el presidente saliente-entrante.

Sanakyan se ha enfrentado a dos candidatos, Vitali Balasanyan, diputado y ex viceministro de Defensa y Arkadi Soghomonyan rector de la Universidad Nacional Agraria de Armenia. Valery Khachatryan cuarto candidato y ultimo en las encuestas retiro su candidatura días antes de celebrarse las elecciones.

Vitali Balasanyan era desde el principio el único de los opositores que tenia alguna posibilidad de hacerle sombra a Sanakyan, como han demostrados los resultados, con casi un 33% de los votos. El líder opositor ha presentado un programa electoral basado en una amplia reforma del sistema fiscal, la acuciante necesidad de reducir las trabas burocráticas que impiden una mayor inversión a las empresas extranjeras y sobre todo un plan para aliviar al país del estrangulamiento económico en el que se ve inmerso por el conflicto que mantienen Armenia y Azerbaiyán y la propia Nagorno Karabaj con los azeríes que rodeas los 4400 km de su geografía.

Sanakyan ha sabido utilizar a su favor todos los resortes del Estado durante la campaña electoral. Además entre el electorado ha pesado mucho mas el factor nacionalista frente a las arengas provenientes de Alíyev e incluso del régimen iraní, que el económico, a pesar de que la economía del país se sostiene desde hace años con el dinero proveniente de la diáspora y las aportaciones del ejecutivo de Ereván.

Bako S. Sanakyan, abogado, pero sobre todo un hombre curtido en el campo de la Seguridad y la Defensa, tiene por delante cinco años muy duros. Las sanciones económicas del régimen de Aliyev, los mas de 100.00 refugiados de etnia armenia que viven fuera del país, el respeto a los Derecho Humanos entre las minorías, especialmente la azerí y las hostilidades fronterizas que se producen a diario, entre otros muchos mas.

Y mientras tanto las negociaciones entre Ereván y Bakú para dotar de un estatuto definitivo a la republica siguen estancadas, con Occidente cada vez mas del lado Azerbaiyano.
Las reservas del gas que los europeos ven como alternativa al ruso  y un fondo soberano de 30.000 millones de dólares son suficientes razones para no llevar la contraria al régimen antidemocrático de Ilham Alíyev. Y los deseos y expectativas de los 140.000 habitantes de Nagorno Karabaj por construir un país nada tienen que hacer frente al proyecto del gasoducto TANAP.


Los focos y las luces de Eurovision han puesto a Azerbaiyán en el mapa mental de millones de europeos, pero han silenciado por mucho tiempo el conflicto de la Republica de Artsakh.


























jueves, 26 de julio de 2012

Ghana, otra Africa si es posible: Los retos del sucesor de John Atta Mills


John Atta Mills, “el maestro”, murió repentinamente el pasado 24 de julio. Apenas cumplidos los 68 años, nos dejaba el jefe de Estado de Ghana y uno de los lideres mas respetados del continente; a la altura de aquellos que él tuvo como modelos para la acción política, como fueron Nelson Mandela, Julius Nyerere y Kwame Nkrumah, líder de la independencia ghanesa.

John Atta Mills, presidente de un país africano con la mitad de superficie de España y un PIB similar al de Castilla La Mancha, se ha codeado a lo largo de su mandato con los principales lideres internacionales. Desde Ángela Merkel a Obama, pasando por el chino Wen Jiabao, que al igual que para otros países africanos representa crédito y obras publicas. Algo que no está al alcance de la mayoría de los líderes africanos.

Pero Atta Mills era presidente de Ghana, el segundo país del mundo que mas creció después de Catar en el 2011; con 220.000 barriles de petróleo brotando de sus aguas, es un oasis de estabilidad política al que Occidente quiere convertir en modelo a seguir para sus vecinos del Golfo de Guinea.

Desde 1992, el país ha disfrutado de una estabilidad política envidiable, en una región marcada precisamente por lo contrario. Costa de Marfil, Liberia o Nigeria son claros ejemplos de ello. Desde hace dos años con Atta Mills gobernando el país, el despegue económico ha llevado a Ghana a la portada de muchos periódicos de páginas sepias. Portadas que hablan de hoteles de lujo, puertos deportivos y tiendas de marca.

Un desarrollo económico que ha dado lugar al surgimiento de una clase media que se ha ido expandiendo alrededor del barrio de Osu, cerca del palacio presidencial. Profesionales independientes y artistas en una zona de Accra, en plena revitalización urbanística.

Pero también hay otra Ghana; la que no ven los líderes extranjeros cuando visitan el país. La Ghana que queda en manos de John D. Mahama, hasta ahora vicepresidente, y que ocupará la presidencia de manera interina hasta que se celebren las próximas elecciones dentro de cinco meses.

Un país de 24 millones de habitantes, repartidos a partes iguales entre cristianos y musulmanes, de los cuales casi tres siguen viviendo en chabolas y con miles de niños (50.000 solamente en la capital) explotados laboral y sexualmente.

Si bien los índices sociosanitarios y educativos han dado un salto cuantitativo en los últimos años. La política aplicada desde el ministerio de salud, dirigido por S.K Bagbin, ha sido reconocida desde todas las organizaciones internacionales y los datos son claros: un plan de vacunación que ha alcanzado al 94% de los menores de dos años, la reducción a la mitad de la mortalidad  entre los menores de cinco y de las mujeres que mueren en el parto. Ademas de la mejora en los datos en la lucha contra el SIDA.

Si el nuevo gobierno que salga de la urnas sigue el camino emprendido por Atta Mills, en 2015 Ghana es firme candidato a alcanzar uno de los objetivos del milenio, la reducción a la mitad del nivel de la pobreza. Un nuevo gobierno que saldrá de las elecciones que se celebren el próximo mes de diciembre y en las que los ghaneses elegirán al sucesor de Mills.

El gubernamental NDC tendrá que elegir un nuevo candidato, después de que Mills fuera reelegido con el 97% de los votos para encabezar el cartel electoral. Seguramente su rival en las primarias, Nana A.K Rawlings, vuelva a presentar su candidatura. Enfrente, el NPP de Akufo-Addo, el partido del elefante, la versión ghanesa del Partido Republicano americano, con un programa electoral basado en el manifiesto presentado en 2008. Y entre la derecha y la izquierda el CPP, un partido bisagra, liderado por Samia Nkrumah, hija del líder de la independencia ghanesa, con un programa electoral en el que constantemente se hace referencia a la necesidad del “panafricanismo”.

Aunque el país es un oasis de estabilidad económica y política, el sustituto de Mills en las urnas tiene que enfrentarse a importantes retos. El mas grande, cómo manejar los ingresos provenientes del oro negro, evitar el mal holandés. Una cuestión de Estado a negociar con la oposición. Combinar crecimiento y sostenibilidad, la cada vez mayor diferencia económica entre el Norte y el Sur, el problema de los refugiados marfileños, una mayor inversión en educación (especialmente en formación profesional) y en innovación y la necesidad de que la mujer participe cada vez mas en la política y en la económica del país, son solo una pequeña parte de los problemas a los que tendrá que enfrentarse la presidenta o presidente que salga elegido de las urnas el próximo mes de diciembre. Un difícil papel de sustituir a alguien tan carismático como fue John Atta Mills.

























martes, 24 de julio de 2012

Pranab Mukherjee, el hombre que habla al oído a la política india, nuevo presidente.

Cuando suba las escalinatas del Rashtrapati Bhavan ya no le hará falta alzarse en un taburete para ser visto. Pranab Mukherjee, bengalí de 76 años y apenas 152 cm de altura, llegará al cénit de una carrera política que empezó hace cuatro décadas.

Es su oportunidad de dejar atrás la frustración -públicamente reconocida- que le produjo no ser nombrado primer ministro en 2004. Sonia Gandhi  presidenta del Partido del Congreso, vetó su nombramiento por miedo a que hiciera sombra a la familia mas poderosa de la política india.

Y aunque Mukherjee es un hombre de la total confianza de los “Kennedy indios”, no era la primera vez que su carrera política se veía coartada por éstos. En 1984, nada mas fallecer Indira Gandhi, el ahora presidente electo indio se postuló ante su hijo Rajiv para sustituirla como primer ministro interino. El paso de Mukherjee no gustó nada a la familia Gandhi, que durante tres años le mantuvo fuera de la elite del poder del Partido del Congreso y nombraba a Rajiv, sucesor de su madre.

El que será presidente de la democracia más grande del mundo va a sustituir a Pratibha Patil, la primera mujer en ocupar el cargo y de la que se puede decir que ha pasado por él, de puntillas, manteniendo un perfil bajo al que no están acostumbrados en el pais. Patil se va del cargo siendo una desconocida para la mayoría de los habitantes del país  a pesar de su medio siglo de dedicación a la política.

Tal y como se presenta la política india en los próximos años, el presidente está llamado a desempeñar un papel mucho mas influyente que el que le confiere la constitución. En 2014, se celebran elecciones y el papel de los partidos regionales complica cada vez mas la formación de gobiernos estables. El rol del presidente será fundamental a la hora de llegar a acuerdos entre partidos de muy diferente signo político político y religioso.

Pranab Mukherjee lo ha sido todo en la política india. Puede hacer gala de una experiencia como pocos otros, dentro del partido que viene dominando la política india desde su independencia. Ha ocupado durante décadas un puesto en todos los gabinetes formados por el Congreso Nacional Indio. Ministro de casi todo, ha tenido enfrente la dura oposición de los nacionalistas del BJP, que aun así le ha dado el papel de interlocutor con el gobierno y ha mostrado siempre su respeto y un reconocimiento que ha negado al primer ministro Singh y a los demás miembros del gabinete.

Llega a la Presidencia desde el ministerio de finanzas, donde se ha dejado parte de ese capital político que le hará falta para afrontar los años de turbulencia política y económica que se avecinan en India.

Él ha sido, junto al primer ministro Singh, el impulsor de una política económica que ha convertido a la India en una potencia económica. Durante años, el país ha crecido a un ritmo de dos dígitos, las exportaciones han llenado el mercado mundial de productos indios, ha florecido una clase media que en 2025 llegará a suponer el 40% de la población y la inversión en I+D han convertido al país en una potencia en el campo de la sociedad de la información.

Pero este ministro, que concluyo la presentación del último presupuesto nacional con una cita de Hamlet, tenia enfrente de la tribuna a una oposición poco dispuesta a escuchar nada que viniera del príncipe danés y sí en cambio a que citara a Dhirubbhai Hirachand Ambani, presidente de Reliance, importante grupo industrial indio. Los nacionalistas del BNJ, el Partido Comunista de la India, el Bahujan KIsan Dal y la oposición en general esperaban que el ahora presidente aclarase sus amistades peligrosas con el empresario. La prensa llevaba tiempo desvelando presuntos tratos de favor desde el ministerio de finanzas y desde el gobierno hacia las empresas del industrial bengalí.

Esperaban también que el que se disponía a abandonar el ministerio, encargado de manejar la economía de 1.200 millones de habitantes, aclarase cómo va a acabar con una corrupción endémica que afecta a todos los niveles de la administración india y que dificulta la inversión de empresas extranjeras en el país.

Pero no solo era la oposición la que esperaba, sino el propio pueblo indio, también lo hace con respeto a su papel desde la presidencia ante el nuevo ciclo económico que en breve llegará a la India. Después de 20 años hacia arriba, los índices empiezan a bajar o por lo menos a mantenerse y además el país se divide en dos. El desarrollo se centra en las ciudades, ha sido en las áreas urbanas donde se han concentrado los sectores industriales y de servicios, el capital y la inversión en infraestructura.

Desde el ministerio que Mukherjee ha ocupado estos tres últimos años apenas se ha invertido dinero en el desarrollo del sector primario y en las áreas rurales del país sus habitantes siguen viviendo en la mas absoluta pobreza. Además, ha habido una falta total de criterios de protección ambiental en la actividad económica, el crecimiento siempre se ha favorecido por encima de la sostenibilidad. Y si son muchos los retos económicos que India tiene por delante, y a los cuales Pranab Mukherjee tendrá que ayudar desde las colinas de Raisina, los políticos no lo son menos.

El Congreso Nacional se enfrenta dentro de dos años a unas elecciones que tiene muy difícil ganar, con un BNJ adelantado en las encuestas y con unos partidos regionales cada vez mas en auge. Si las encuestas no se equivocan, Sonia Gandhi espera que Mukherjee haga valer sus dotes como negociador o sus prerrogativas constitucionales para que el primer ministro acabe saliendo de las filas del partido que preside.Y este tiene nombre: Rahul Gandhi. También como su antecesora en el cargo se verá en la disyuntiva de vetar o no leyes de carácter religioso propuestas por los nacionalistas del BNJ y de mediar en conflictos entre las diferentes castas de la sociedad india.

Pranab Mukherjee se convertirá en el decimotercer presidente de la India y tiene por delante el reto de presidir un elefante con pies de barro.












miércoles, 18 de julio de 2012

Elecciones en el Congo: El sátrapa siempre gana


El Congo Brazzaville celebra estos días elecciones legislativas. Dos millones de votantes están llamados a las urnas para elegir 140 diputados de la Cámara Baja del país. Es la primera ronda, donde aquellos diputados que no salgan elegidos por mayoría absoluta tendrán que acudir a una segunda vuelta el 5 de agosto.

La excolonia francesa, con 10 millones de hectáreas en manos de empresarios surafricanos (una tercera parte del territorio) está desde 1979 y, de una manera mas o menos ininterrumpida, en manos de Denis Sassou Nguesso (23 de Noviembre de 1943) que tiene el honor de pertenecer a esa lista de sátrapas africanos, coleccionistas de mansiones y vehículos de lujo en Francia, mientras su pueblo se muere de hambre.

El país está a la cola en índices sociales y educativos, mientras Sassou Nguesso y su familia se reparten los beneficios que aporta ser el quinto productor africano de petróleo.Y parece ser que no es lo único que se reparten, porque a pesar de los sesenta observadores de la Unión Africana (UA) y de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEEAC) estas elecciones tienen viso de ser un auténtico fraude, como lo fueron las anteriores del 2007. Aquel año, el Partido del Trabajo del presidente y sus partidos afines consiguieron casi la totalidad de los escaños, después de que la oposición, principalmente la UPADS y la UDR sufrieran un enorme varapalo con tan solo 12 escaños y de que otras fuerzas menores boicotearan las elecciones.

Cinco años después, parece que la historia vuelve a repetirse. La oposición y varias ONG se han quejado de la falta de acceso a los medios de comunicación estatales durante la campaña y del uso abusivo que a su favor ha hecho el gobierno. Un 90% de los mensajes electorales difundidos han sido de miembros del partido oficialista.

Con dinero proveniente de las arcas del Estado, se ha financiado al Partido de los Trabajadores y se ha comprado el voto de los jóvenes, un sector de la población muy castigado por el desempleo. Sassou Nguesso tenía que asegurarse una nueva mayoría y para ello no ha reparado ni en gastos ni en trampas. Un límite constitucional pone fin a su mandato en el 2016, pero con una mayoría de tres cuartos en la Cámara baja, se abriría camino la posibilidad de una enmienda constitucional y la reelección.

En mi opinión, los comicios solo servirán para que las cuentas de Sassou Nguesso sigan engordando y para un relevo político dentro del partido oficialista Partido Congoleño del Trabajo (PCT), cuyos líderes se repartirán las migajas que les deje la “famille”.













lunes, 16 de julio de 2012

Liechtenstein Sociedad Anonima


Liechtenstein, ese país de fonética impronunciable para la mayoría de los españoles es un pequeño principado enclavado entre Austria y Suiza. Un país de cuento, regido por un monarca todopoderoso como los de los cuentos. Un Estado de apenas 160 km, cuyo sistema político se asemeja al feudalismo medieval.

El principado es una de las 10 monarquías constitucionales que se mantienen en Europa. Aunque oficialmente su jefe de Estado es el príncipe Hans Adam II, éste delegó hace menos de un lustro en su primogénito Alois, todas sus responsabilidades diarias. Responsabilidades tales como nombrar los jueces, nombrar o destituir a los miembros del ejecutivo, conceder medidas de gracia o vetar cualquier ley que apruebe el gobierno.

Y aun así, el pasado 1 de julio, un 76% de los súbditos (no tienen rango de ciudadanos) votaron a favor de mantener los poderes cuasi absolutos del monarca. Para el segundo país mas rico del mundo, cuyo PIB se sustenta con un 30%  de dinero de procedencia incierta , apoyar a la Casa Real significaba apostar por la estabilidad económica, teniendo en cuenta que el monarca es propietario del LGT, el mayor banco del país, que emplea a 1.500 personas en un estado de tan solo 36.000, y una cantidad ingente de empresas y terrenos. El paraíso fiscal donde no existe la prima de riesgo, ni el paro, la familia real es el mayor de los negocios y no están dispuestos a perderlo.

Pero la historia de este referéndum empieza hace mas de un año. En Liechtenstein las mujeres no pudieron votar hasta 1984 y es un país gobernado por un monarca ultracatólico, donde un grupo de ciudadanos logró el suficiente número de firmas para someter a referéndum una ley que despenalizara el aborto en las primeras 12 semanas de gestación. El príncipe amenazó con vetar cualquier ley aprobada en tal sentido. Una vez mas, el consejero delegado de esta empresa llamada Liechtenstein se salía con la suya. Pero esta vez, se encontró con unos trabajadores respondones, que no estaban dispuestos a dejar de luchar. La plataforma a favor de el aborto decidió plantear otra consulta para acabar con la potestad del monarca de deshacer leyes a su antojo.

Su eslogan de campaña “Sí, para que tu voto cuente” se enfrentaba a uno muy propio de otra época y de otros regímenes. “Por Dios, el Príncipe y la Patria”. Alois, el príncipe heredero, amenazó durante la campaña con abandonar su cargo y hasta con el exilio en Viena, una especie de deslocalización donde institución y negocios van de la mano. Algo con lo que su padre ya amenazó en 2003, acusado de despotismo.

Solo un 24% de los ciudadanos han apostado por la democracia frente al amor a Su Alteza Serenísima. Mientras la “primavera árabe” colma las aspiraciones democráticas de los ciudadanos de países como Túnez, Marruecos o Egipto, en Europa la democracia ha entrado en crisis, en algunos casos por  políticas económicas ineficientes e injustas y en otros porque la prosperidad se antepone a la libertad.