El mundo desde mi mac

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jueves, 11 de octubre de 2012

Algo se mueve en Kazajistán


Algo se está moviendo en la corte de Nursultan Nazarbayev, el “dictador mas querido de Occidente” en las últimas semanas. Aunque al sátrapa le gustaría vivir para siempre, con 72 años y un cáncer de próstata del que se trata en secreto en Alemania, la reciente remodelación de gobierno es una señal de que el compañero de caza de el rey Juan Carlos y Vladimir Putin puede estar pensando en la sucesión. Pero es casi seguro que, al contrario que en otras repúblicas del Asia Central, la nominación no recaiga sobre ninguno de sus vástagos.

La crisis de Gobierno y el relevo de altos funcionarios que se produjo hace unos días, puede darnos pistas sobre los candidatos de Nazarbayev a sustituirle al frente de una nación con una extensión de 2,5 millones de kilómetros cuadrados (cinco veces Francia), una situación estratégica y sobre todo el sexto país del mundo en recursos naturales.

Karim Masimov, al frente del Gobierno desde 2007 ha renunciado a su puesto para hacerse cargo de la administración presidencial. El nombramiento del ex primer ministro para ocupar el despacho contiguo al de Nazarbayev en Ak Orda, el palacio presidencial de 32.000 metros cuadrados como uno de los muchos ejemplos de los delirios de grandeza del dictador, es un claro indicio de su influencia en un país en el que el poder está exclusivamente en manos del jefe de Estado. Masimov viene a sustituir a Musin Aslan, otro de los hasta ahora futuribles en el cuaderno azul de Nazarbayev, si no se hubiese visto envuelto en un caso de corrupción demasiado evidente, que venía coleando desde hace años en el oeste del país.

El hasta ahora jefe de Gobierno es un tecnócrata que sería muy bien visto entre la minoría que disfruta de las ganancias que proceden de Kazmunsigaz, la empresa pública de petróleo y gas. Una elite derrochadora y prepotente, nuevos ricos, que pagan 50 euros, en un país cuyo sueldo medio no alcanza los 400, por darse un baño en la playa artificial con arena traída de las Islas Maldivas de un lujoso centro comercial de Astaná, capital del país, una mezcla delirante entre la capital brasileña y Dubai. Las cancillerías occidentales y los inversores extranjeros también respirarían mas tranquilos si Masimov fuera el elegido. Le han tratado mucho y le conocen bien, ha sido en su despacho donde se ha negociado en los últimos años, siempre con el permiso de Nazarbayev o de alguna de sus tres hijas, el reparto de ese gran pastel en el que se ha convertido, el subsuelo kazajo.

Serik Akhmetov, hasta ahora segundo en el gobierno de Masimov es el nuevo jefe de Gobierno y otro de los candidatos a la sucesión del “Líder de la Nación”, uno de los tantos títulos que ostenta Nazarbayev. Como Masimov también proviene del centro del país, pero a diferencia de este, si es de etnia kazaja, lo que puede jugar a su favor a la hora de la sucesión teniendo en cuenta la política discriminatoria del Gobierno con el resto de las minorías étnicas del país.

El nuevo jefe de Gobierno seguirá una política continuista, al dictado del jefe del Estado y sin ninguna oposición parlamentaria que le lleve la contraria. Nur Otan (Luz de la Patria) el partido de Nazarbayev obtuvo el 81% de los votos en últimas elecciones celebradas en enero y los dos únicos partidos que lograron superar la barrera del 7% necesaria para obtener representación son afines al régimen.Timur Kulikáyev, yerno de Nazarbayev y presidente del fondo soberano creado con el dinero del petróleo, es además el líder del Ak Zhol (Camino Claro), segunda fuerza parlamentaria.Y el Partido Comunista del Pueblo, formación salida del aparato del Partido Comunista que Nazarbayev encabezó en la época en la que Kazajistán aún era una República Soviética, es la tercera.

Kairat Mami es otro de los nombres incluidos en una lista que solamente Nazarbayev conoce. Desde 2011, es presidente del Senado, la Cámara Alta kazaja que tiene 47 miembros de los que un tercio son directamente nombrados por el jefe de Estado. Y aunque se supone que los otros dos tercios son designados por las regiones, Nazarbayev también influye en el proceso de manera indirecta, porque es él quien nombra a los gobernadores de cada región. Los senadores son simples hombres de paja de unos líderes regionales que tienen que ganarse el puesto día a día. Mami, al contrario que Masimov y Akhmetov, no viene del mundo de la economía. Es un abogado que ha sido presidente de la Corte Suprema de Justicia, en un país con un poder judicial corrupto y donde los derechos humanos son sistemáticamente violados por el gobierno.

Nurlan Nigmatulin, vicepresidente primero del Nur Otan y desde junio presidente del Mazhilis la Camara Baja del país, Akhmetzhan Yessimov, alcalde de Almaty, antigua capital del país o K.Kusherbayev, viceprimer ministro y Bakytzhan T.Zhumagulov, ministro de Educación y Ciencia son otros de los nombres que suenan para sustituir al ingeniero de la metalurgia que, gracias al oro negro, un día fue recibido con grandes honores en la Casa Blanca, por su contribución a la lucha contra el terrorismo y su apoyo a la guerra de Afganistán, mientras varios proyectos urbanísticos de Astana eran puestos en marcha por la empresa Bin Laden, de Arabia Saudí.


Aunque es difícil que la revolución pueda ocurrir mientras Nazarbayev esté en el poder, la primavera árabe, es un precedente para los kazajos y el sucesor puede encontrarse con una revuelta como las del norte de África. Esperemos que Occidente-que no vio venir las revueltas árabes-no cometa el mismo error y ponga al pueblo por encima de los hidrocarburos y las materias primas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Meles Zenawi, muere el "tigre" de África


Hasta el último momento quiso dejar claro quién mandaba en Etiopía. Desde la cama de un hospital belga, con toda la prensa amordazada, Internet controlado y una ley antiterrorista que facilita el encarcelamiento de periodistas que especulen sobre salud, a Meles Zenawi no le fue difícil retrasar la publicación de su obituario.

El exguerrillero, nacido en una familia de clase media de Adwa, provincia de Tigris, fallecía a los 57 años, afectado de una enfermedad en el estómago. Llegó al poder en 1991, con 36 años y como líder del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope(FDRPE), una alianza del Frente de Liberación del Pueblo Tigray (FLPY) con otros grupos rebeldes de etnia diferente, formada dos años antes, con el objetivo común de acabar con la dictadura militar de Mengistu. Ponía fin así a diecisiete años de guerra de guerrillas que causó tantas o mas muertes que la lucha contra el régimen Derg.

Zenawi fue presidente interino hasta 1995, durante los cuatro años que duró la transición de la “Etiopia Tikdem” de los militares a la que se dictaba desde el Woyin, órgano oficial de los rebeldes. En 1993, Eritrea proclamaba oficialmente su independencia y en 1994 se celebraban elecciones a una Asamblea Constituyente, en las que el FDRPE se hizo con 484 de 547 escaños, en medio de acusaciones de fraude y boicoteadas por parte de una oposición formada por mas de cien partidos políticos, la mayoría de base étnica y muy poco recorrido político.

La respuesta de Zenawi y sus aliados a las acusaciones de manipulación, llegaba un año después. Se hacían con 483 de los 548 asientos del Consejo de Representantes, la Cámara legislativa que sustituía a la constituyente. Una aplastante victoria, que consiguió el visto bueno de los observadores internacionales y en la que la oposición negó la legitimidad de las nuevas instituciones. Se ponían fin a cuatro años de transición, Zenawi era nombrado primer ministro de una Etiopia Federal y su hasta entonces, ministro de Información, Negasso Gidada le sustituía en una presidencia con nada o poco poder político.

El exguerrillero seguía conservando todo su poder, gobernando Etiopía con mano de hierro, nada que ver con el líder Sudafricano, Nelson Mandela, con quien algunos se empeñaron en compararle. Las elecciones celebradas cada cinco años han sido una farsa, con todos los escaños del actual parlamento controlados por la coalición gubernamental o las anteriores de 2005, que acabaron con 200 manifestantes fallecidos y mas de 800 militantes de la opositora Coalición para la Unidad y la Democracia (CUD), condenados a cadena perpetua por cargos de traición.

Zenawi, marxista convencido durante sus años de lucha, se convirtió una vez llegado al gobierno, en el principal aliado de Occidente en el Cuerno de África. Estados Unidos y sus aliados se conformaban con la apariencia democrática instaurada por el primer ministro y el FDRPE, mientras les sirviera a sus intereses en la zona.

Zenawi era recibido en los despachos de los líderes mundiales y puesto como ejemplo de gobernante para el resto del continente, mientras el Consejo Etíope de Derechos Humanos (EHRCO) o HumanRights Watch denunciaban la grave situación de los derechos humanos y las minorías étnicas o la ausencia de libertades en el país, aun más recortadas desde la polémica ley antiterrorista de 2009, que el Ejecutivo ha usado para acusar de traición a cualquier miembro de la oposición que tuviera cualquier tipo de contacto con algún grupo considerado terrorista por el gobierno o para encarcelar a los periodistas críticos con el gobierno.

Y en nombre de la seguridad nacional, el ejecutivo de Meles Zenawi practicó de manera generalizada la detención y expulsión de personas de origen eritreo, durante y después de lo que en 1998 empezó siendo una “pelea de familia” con la recientemente independizada Eritrea. Esta acabó convirtiéndose en una guerra total que duró hasta 2000, con casi 100.000 fallecidos entre ambos bandos y cerca de millón y medio de desplazados.

Una crisis militar y humanitaria, que llegaba al mismo tiempo que los primeros índices positivos para la economía etíope. Después de años en las que ninguna política económica dio resultados, como consecuencia de una guerra civil y de una sequía recurrente que dejó cerca de un millón de muertos y que empezaba a crecer por encima de los dos dígitos con la llegada del nuevo milenio, dejando atrás a sus países vecinos. Unos índices de crecimiento envidiables para cualquier país occidental, pero que no evitan que la Etiopía que deja Zenawi siga siendo uno de los países mas pobres del mundo y con uno de los peores índices de desarrollo humano, debido a una economía con un excesivo peso del sector agrícola, muy dependiente de las crisis alimentarias y de la ayuda exterior con la que el gobierno ha financiado gran parte de las infraestructuras del país, gran baza electoral de Zenawi en los últimos años.

Millones de dólares en ayuda al desarrollo que, por parte de los Estados Unidos crecía al ritmo que aumentaba la implicación de Etiopía en la lucha contra el extremismo islamista en la región. En 2006 desde Washington se alentaba a Zenawi a la invasión de una Somalia que recordaba cada vez mas a la Afganistán de los talibanes, que sin embargo estuvo a punto de convertirse en el Irak etíope, porque por mucho que Zenawi intentara venderlo como una fuerza de apoyo a unas autoridades reconocidas  por la comunidad internacional, en el mundo musulmán se tomó como una ocupación por parte de un país de mayoría cristiana en la que los musulmanes sufren el hostigamiento y la represión continua por parte de su gobierno. Por eso, no extrañaron las manifestaciones de alegría de los muyahidines de Al-Shabab, al conocer la noticia de la muerte de Zenawi, mientras Benedicto XVI, entre otros muchos líderes expresaba sus condolencias por el “repentino” fallecimiento del primer ministro etíope.

Un jefe de gobierno que dejaba todo atado y bien atado para sus herederos políticos: Hailemariam Desaleng, viceprimer ministro y sustituto natural, Tewodros Adhanom, ministro de Salud desde 2005, Alemayehu Atomsa, líder de la Oromo People´s Democratic Organizatión (OPDO), partido aliado del gobierno y defensor de los oromo, etnia mayoritaria del país y Azeb Mesfin, excombatiente, parlamentaria y viuda de Zenawi, que en los últimos años había acentuado su propio perfil político mas allá del de Primera Dama, en la línea de la ugandesa Janet Museveni.

El sábado pasado, en el funeral de Estado celebrado en honor de Zenawi en la Catedral de la Santísima Trinidad de Addis Abeba, solo Hailemariam Desaleng habló en nombre del Gobierno, aunque la historia etíope ha demostrado que precisamente las palabras no son garantía para llegar al poder.

jueves, 26 de julio de 2012

Ghana, otra Africa si es posible: Los retos del sucesor de John Atta Mills


John Atta Mills, “el maestro”, murió repentinamente el pasado 24 de julio. Apenas cumplidos los 68 años, nos dejaba el jefe de Estado de Ghana y uno de los lideres mas respetados del continente; a la altura de aquellos que él tuvo como modelos para la acción política, como fueron Nelson Mandela, Julius Nyerere y Kwame Nkrumah, líder de la independencia ghanesa.

John Atta Mills, presidente de un país africano con la mitad de superficie de España y un PIB similar al de Castilla La Mancha, se ha codeado a lo largo de su mandato con los principales lideres internacionales. Desde Ángela Merkel a Obama, pasando por el chino Wen Jiabao, que al igual que para otros países africanos representa crédito y obras publicas. Algo que no está al alcance de la mayoría de los líderes africanos.

Pero Atta Mills era presidente de Ghana, el segundo país del mundo que mas creció después de Catar en el 2011; con 220.000 barriles de petróleo brotando de sus aguas, es un oasis de estabilidad política al que Occidente quiere convertir en modelo a seguir para sus vecinos del Golfo de Guinea.

Desde 1992, el país ha disfrutado de una estabilidad política envidiable, en una región marcada precisamente por lo contrario. Costa de Marfil, Liberia o Nigeria son claros ejemplos de ello. Desde hace dos años con Atta Mills gobernando el país, el despegue económico ha llevado a Ghana a la portada de muchos periódicos de páginas sepias. Portadas que hablan de hoteles de lujo, puertos deportivos y tiendas de marca.

Un desarrollo económico que ha dado lugar al surgimiento de una clase media que se ha ido expandiendo alrededor del barrio de Osu, cerca del palacio presidencial. Profesionales independientes y artistas en una zona de Accra, en plena revitalización urbanística.

Pero también hay otra Ghana; la que no ven los líderes extranjeros cuando visitan el país. La Ghana que queda en manos de John D. Mahama, hasta ahora vicepresidente, y que ocupará la presidencia de manera interina hasta que se celebren las próximas elecciones dentro de cinco meses.

Un país de 24 millones de habitantes, repartidos a partes iguales entre cristianos y musulmanes, de los cuales casi tres siguen viviendo en chabolas y con miles de niños (50.000 solamente en la capital) explotados laboral y sexualmente.

Si bien los índices sociosanitarios y educativos han dado un salto cuantitativo en los últimos años. La política aplicada desde el ministerio de salud, dirigido por S.K Bagbin, ha sido reconocida desde todas las organizaciones internacionales y los datos son claros: un plan de vacunación que ha alcanzado al 94% de los menores de dos años, la reducción a la mitad de la mortalidad  entre los menores de cinco y de las mujeres que mueren en el parto. Ademas de la mejora en los datos en la lucha contra el SIDA.

Si el nuevo gobierno que salga de la urnas sigue el camino emprendido por Atta Mills, en 2015 Ghana es firme candidato a alcanzar uno de los objetivos del milenio, la reducción a la mitad del nivel de la pobreza. Un nuevo gobierno que saldrá de las elecciones que se celebren el próximo mes de diciembre y en las que los ghaneses elegirán al sucesor de Mills.

El gubernamental NDC tendrá que elegir un nuevo candidato, después de que Mills fuera reelegido con el 97% de los votos para encabezar el cartel electoral. Seguramente su rival en las primarias, Nana A.K Rawlings, vuelva a presentar su candidatura. Enfrente, el NPP de Akufo-Addo, el partido del elefante, la versión ghanesa del Partido Republicano americano, con un programa electoral basado en el manifiesto presentado en 2008. Y entre la derecha y la izquierda el CPP, un partido bisagra, liderado por Samia Nkrumah, hija del líder de la independencia ghanesa, con un programa electoral en el que constantemente se hace referencia a la necesidad del “panafricanismo”.

Aunque el país es un oasis de estabilidad económica y política, el sustituto de Mills en las urnas tiene que enfrentarse a importantes retos. El mas grande, cómo manejar los ingresos provenientes del oro negro, evitar el mal holandés. Una cuestión de Estado a negociar con la oposición. Combinar crecimiento y sostenibilidad, la cada vez mayor diferencia económica entre el Norte y el Sur, el problema de los refugiados marfileños, una mayor inversión en educación (especialmente en formación profesional) y en innovación y la necesidad de que la mujer participe cada vez mas en la política y en la económica del país, son solo una pequeña parte de los problemas a los que tendrá que enfrentarse la presidenta o presidente que salga elegido de las urnas el próximo mes de diciembre. Un difícil papel de sustituir a alguien tan carismático como fue John Atta Mills.

























sábado, 23 de junio de 2012

Fernando Lugo, un presidente con demasiados enemigos


Fernando Lugo ha sido destituido de su cargo de Presidente de la República de Paraguay el pasado viernes 22. Ejerció de Obispo desde 1997 hasta el 2005 cuando colgó los hábitos para dedicarse a la política. Con un programa electoral de izquierdas en el que prometía entre otras cosas una reforma agraria que pusiera fin al monopolio de las tierras por parte de una oligarquía que se beneficio de los años que duro la dictadura  de Stroessner, accedió a la presidencia con el 40 % de los votos en abril del 2008 y de paso puso a Paraguay en el mapa. Quedaban atrás 61 años de poder del Partido Colorado y era nombrado presidente un hombre que defendía a los mas pobres, en un país donde solo el 2 % de sus 6´4 millones de habitantes poseen el 80 % de las tierras fértiles.

Lugo alcanzo el poder apoyando en una coalición que desde el principio se demostró tenia las bases de barro. La Alianza Patriótica para el Cambio (APC) estaba formada por nueve partidos, entre ellos el Partido Revolucionario Febrerista o el Partido Democrata Cristiano aunque mas del 60 % de los votos los aportaban los eternos rivales del Partido Colorado el Partido Radical LiberalAuténtico (PRLA) y mas de 20 organizaciones sociales entre otras Fuerza Republicana o Mujeres por la Alianza.

El PRLA nombro a Federico Franco (el ahora Presidente) Vicepresidente, aunque este siempre se vio con mas derechos que Lugo a ser presidente y sus relaciones siempre han sido entre malas y nulas. Pero la realidad es que el Partido Colorado ha seguido estando ahí. El obispo metido a presidente les otorgaba un ministerio o un cargo importante cada vez que se tenia que negociar una ley importante. Y así se daba la paradoja que mientras unos ministerios estaban manejados por políticos neoliberales otros practicaban una política de izquierda radical.

Ese mismo Partido Colorado que ha ido aceptando cargos de Lugo ha sido el propulsor de su destitución tras la crisis política desatada después de la matanza acaecida en la localidad de Curuguaty el día 15, en el desalojo de una hacienda. Murieron seis policías y once campesinos. Y Federico Franco no ha dejado pasar la oportunidad, en cuanto los colorados le ofrecieron la oportunidad de convertirse en Presidente, no dudo ni un momento en el juicio político a Lugo. Y los 39 votos a favor y 1 en contra de la destitución demuestran la debilidad con la que Lugo había estado gobernando.

Cuatro años después se demuestra que los enemigos del ex presidente (de una política distinta y de un Paraguay distinto) eran demasiados y demasiado poderosos: el sistema judicial, un legislativo hostil y los grandes medios de comunicación que sirven a los intereses de grupos económicos.

Lugo ha sido preso de si mismo, de su forma de entender la política. Conciliar intereses tan diferentes como los de los trabajadores y los empresarios, los campesinos y los indígenas resulta muy difícil. No ha podido llevar a cabo su política respecto a la redistribución de la tierra, ni al aumento de impuestos a los exportadores de soja, ni otras muchas de sus promesas electorales, aunque durante su presidencia ha apoyado como nunca se hizo desde el poder a los movimientos sindicales, a los campesinos, a las mujeres y los derechos de homosexuales, disminuyo la pobreza, se aprobó la gratuidad universal para el acceso a los servicios de salud y se aprobaron planes de vivienda para los sectores menos favorecidos. Cuatro años con Fernando Lugo que han servido para que Paraguay descubra que hay otra forma de hacer política.