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viernes, 1 de noviembre de 2013

Marina Silva y Eduardo Campos, una alianza nueva para un Brasil diferente

Con sus veinte millones de votos en la primera vuelta, se convirtió en la autentica protagonista de las elecciones presidenciales del 2010, la única realmente alegre aquel domingo 3 de octubre por la noche en las sedes de los partidos. Contra todo pronostico, el resultado dejo el fiel de la balanza en manos de la llamada “voz del Amazonas”

Cuatro años después y con un Brasil en plena rebeldía contra los políticos – y sin ningún miedo a protestar – Marina Silva ha vuelto a convulsionar la política brasileña al aliarse con el socialista Eduardo Campos para disputar juntos las presidenciales de 2014.

La líder ecologista no podía concurrir con su formación política, RedeSustentabilidade, porque según la máxima autoridad electoral brasileña, no había conseguido el respaldo de los 492.000 electores exigidos para que cualquier formación pueda concurrir a unas elecciones.

La decisión de TSE puso a Silva en la coyuntura de afiliarse a otra formación si seguía adelante con su propósito de disputar las elecciones, aunque desde el entorno de la presidencia se diese como cierto hasta el mismo día 5 a la mañana que Marina Silva no se presentaría a la disputa o si lo hacía, sería con un partido menor. Así que la alianza con Campos ha supuesto un nuevo seísmo para una clase política que desde las manifestaciones de junio no disfruta de un solo momento de sosiego.

Con el acuerdo entre el gobernador de Pernambuco y la ecologista ha nacido una tercera vía, en un país en el que a pesar de haber mas de 30 partidos políticos, existe, de hecho, un bipartidismo entre el Partido de losTrabajadores (PT) de Rui Falcão – hombre de confianza de Lula da Silva y Dilma Rousseff y que aspira a la reelección como presidente del partido el próximo 10 de noviembre – y el Partido Socialista Democrático de Brasil (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso. Ambas fuerzas políticas llevan cerca de 30 años dominando la escena política brasileña, con las demás reducidas a mera comparsa, subiéndose siempre al caballo ganador.

Lula repitiendo una y otra vez que no piensa regresar a la carrera electoral – aunque crece la hipótesis de que el expresidente, el único que según las encuestas ganaría las presidenciales en la primera vuelta, ira a las elecciones como segundo de Dilma – y un Partido Socialdemocrático de Brasil (PSDB) que sigue debatiéndose entre el hasta ahora candidato oficial Aecio Neves y el histórico líder del partido José Serra como cabeza del cartel electoral, la nueva formación nace con la firme intención de cambiar las reglas del juego político, de hacer política de una “forma nueva” a través de las redes sociales favoreciendo la participación diaria y activa en la vida de las organizaciones.

 Silva y Campos, que dejo la alianza de gobierno el pasado mes de septiembre del que venia formando parte desde hacia más de 10 años, reconocen al Partido de los Trabajadores el mérito del auge económico – y de las mejoras sociales y distributivas – del  país en los últimos años. Pero también le acusan de no haber sabido o no haber podido hacer una serie de reformas que hubieran dotado de mucha mas madurez a la democracia brasileña: la reforma de la educación, de la sanidad, del modelo económico y de la política.

Una democracia mas madura. Eso era, sobre todo, lo que quería y pedía la sociedad que en junio se echó a la calle. Una democracia que sea gestionada no solo por los políticos, sino por todos y cada uno de los brasileños, que no se limiten a votar cada cuatro años; una democracia con menos corrupción y menor impunidad para quienes entiendan la política como sinónimo de “enriquecimiento”; Una democracia donde la oposición sea capaz de jugar el papel clave que le corresponde. En definitiva una democracia mejor.

Y esto es lo que los hijos rebeldes de Lula – Silva fue una de las personas más allegadas al expresidente y formó parte de su gabinete como ministra de Medio Ambiente entre 2003 y 2008 y Campos ha sido siempre amigo personal y fiel colaborador en los gobiernos del PT, donde el mismo fue ministro de Ciencia y Tecnología entre 2004 y 2005 – prometen para atraerse el voto del mundo de la protesta y que serán los tres ejes centrales de su programa electoral; la democratización de la democracia, el mantenimiento y la profundización de los logros económicos y sociales y el desarrollo sostenible.

Que lo consigan no solo dependerá de ellos mismo, también de la capacidad de Dilma Rousseff – y del Partido de los Trabajadores – para recuperarse de aquí a las elecciones. Para demostrar que ha escuchado el mensaje de la calle, el grito de los miles de brasileños que en junio tomaron las calles de Brasil como no se recordaba desde la época en que terminó la dictadura (1964 -1985) cuando el pueblo exigía democracia, y desde los reclamos a favor de un juicio político contra el presidente Collor de Mello, en el verano del 92. Y aunque son muchos dentro del PT – representantes de las diferentes corrientes políticas internas del partido – que no se muestran de acuerdo ni con la línea ni con la agenda del Gobierno de Dilma de cara a su propia reelección, la presidenta cuenta con el apoyo de su padrino político, Luis Inácio Lula da Silva, el hombre que seguramente conozca a la sociedad brasileña como nadie y que lleva desde que abandono el poder haciendo campaña electoral a favor de Rousseff como si él mismo "fuera el candidato".

La alianza Silva-Campos ha obligado al gobierno, a los partidos aliados en el Consejo de Ministros y a la oposición, a modificar todas sus estrategias con vistas a las presidenciales de 2014, aunque todo puede cambiar mucho más, dependiendo de quien encabece la lista de este inesperado fenómeno político. Aún no ha sido decidido, pero si dependiera de a quién le adjudican mayores posibilidades de consenso las encuestas al día de hoy, se prevé que las elecciones de 2014 sean las más reñidas de los últimos 20 años, un cara a cara entre dos de las mujeres mas famosas del planeta en un país donde la política sigue siendo un coto reservado a los hombres



miércoles, 27 de marzo de 2013

Red, el nuevo proyecto de Marina Silva: Entre el wikipartido y Equo, entre Steven Johnson y la global revolution


La líder ecologista brasileña Marina Silva (Breu Velho, 1958) ex ministra de Medio Ambiente y discípula del legendario Chico Mendes, ecologista y líder sindical asesinado por su defensa de la Amazonia, ya ha dado el pistoletazo de salida a la campaña electoral de las próximas presidenciales brasileñas – para las que queda mas de un año- con la creación de un nuevo partido, y con el que aspira a repetir el éxito del 2010.

Un partido que para empezar no se llamara así. El nombre es RedeSustentabilidade aunque acabara siendo Rede a secas, como ya se denomina oficialmente en el Art. 1º de sus recién creados estatutos. Y un partido que paradójicamente, tampoco será un partido, es decir, una fuerza política al uso. Sera más bien, “una idea política nueva". Según explicó Marina Silva, en el ‘Encontro Nacional’ que sirvió para el lanzamiento de la nueva formación,  “una puerta para romper el monopolio que los actuales partidos ejercen en el Estado”.

El nuevo proyecto de la que durante 30 años fue una de las personas más allegadas y fieles al ex sindicalista preocupa en Planalto y causa inquietud en el Edificio Metrópolis, sede central del PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña), el partido fundado por expresidente de la República, Fernando Henrique Cardoso y que ya ha elegido al actual senador y exgobernador del Estado de Minas Gerais, Aécio Neves – nieto del histórico líder político Tancredo Neves- como su nuevo candidato en sustitución de José Serra, el eterno candidato.

En 2010, los veinte millones de votos (el 19% de las papeletas) que Silva recabó como cabeza de lista del PV (Partido Verde), la convirtieron en la gran sorpresa – y autentica protagonista- de las elecciones presidenciales brasileñas. La Senadora por Acre (1995 – 2011) fue la única líder realmente contenta, en una noche electoral muy distinta de la que había imaginado Lula da Silva, que veía frustrado su sueño de imponer a su candidata – y heredera política-en primera vuelta.

Menos de un año después de aquel triunfo, que la convirtió en el fenómeno político del momento en Brasil, Silva dejó el Partido Verde víctima de la dictadura partidista impuesta por quienes hasta su llegada dominaban en el partido, nada predispuestos a la revolución interna que proponía la exministra de Lula. Durante un tiempo permaneció callada – seguramente dando forma a su nueva ‘criatura’ política-. Fueron muchos, los que aseguraron entonces, que solo se había tratado de flor de un día, en el complicado sistema electoral brasileño.

El tiempo ha demostrado que estaban equivocados. En todos los sondeos realizados últimamente de cara a las próximas presidenciales, la ambientalista aparece la segunda con mas consensos después de la presidenta. En el realizado a finales de diciembre pasado por el Instituto Datafolha, y con un 18% de votos, se ponía a cuatro puntos de Neves y a 12 de Eduardo Campos, el presidente del Partido Socialista de Brasil y gobernador de Pernambuco, amigo personal y fiel colaborador en los gobiernos del PT y que ya ha anunciado su intención de ser candidato en 2014.

Aunque la mayor preocupación de Silva en estos momentos no son las encuestas electorales, sino poder recoger medio millón de firmas en apoyo a su nuevo proyecto. Las necesarias, según la ley brasileña, para que Rede sea registrado como fuerza política.

Un partido (para muchos un estado de ánimo) fuera de la lógica tradicional, “ni de derecha ni de izquierda”, capaz de pensar la política a largo plazo y en la misma línea de los movimientos de los indignados. Rede se coloca mas cerca del 15M, de OccupyToronto o del Partido X ( una nueva formación política alumbrada por seguidores del 15M español y de los movimientos que preconizan la cultura y el software libres) que de las teóricamente fuerzas progresista brasileñas ( la mayoría simples comodines para formar gobiernos a cambio de cargos en la administración publica o en cualquiera de las muchas empresas estatales).

Rede –el nombre pretender asociar el ejercicio de la política a las redes sociales, que salvando las distancias, tan buenos resultados le ha dado al Movimiento 5 Estrellas en las recientes elecciones generales celebradas en Italia- quiere reformar la política tradicional siguiendo la ola de la global revolution. La construcción de un nuevo modelo económico y social y volver a colocar la cuestión de la crisis ecológica en la agenda de las luchas sociales – no olvidemos el papel secundario que las cuestiones medioambientales han tenido en las insurrecciones sociales y los movimientos de protestas surgidos entre el 2010 y el 2012, incluidos los brasileños y que tuvieron como característica principal el haber utilizado  las redes sociales como instrumentos de convocatoria y movilización-.

Alfredo Sirkis, uno de los fundadores del Partido Verde en 1986, junto a Fernando Gabeira o José Luis Penna y diputado por los ecologistas desde el 2011, Heloísa Helena, exsenadora por el PT, expresidenta del PSOL (Partido Socialismo e Liberdade) y la primera mujer que disputó la presidencia brasileña y Gilberto Gil uno de los dioses de la música brasileña y exministro de Cultura con Lula han decidido apoyar a Marina Silva en su nuevo reto. Un proyecto visto con simpatía por la sociedad brasileña, pero que ni los partido clásicos, ni los mass media parecen haber entendido.

Cristovam Buarque (compañero de gabinete en el Gobierno de Lula y a los que algunos colocan en la plancha presidencial de Eduardo Campos) y Randolfe Rodrigues (potencial candidato a la presidencia en el 2014, por el PSOL) están entre los mayores críticos con la aparición de Red en la escena política brasileña. “Tenia la esperanza de que liderara un movimiento por encima de los partidos tradicionales, no de que creara otro” o “el nuevo partido va a empequeñecer a Marina”  fueron las primeras palabras con las que exgobernador del Distrito Federal recibió la idea. Mientras Rodrigues, acusa a Silva y los suyos de predicar un "capitalismo ambiental" y cree que “el discurso de la sostenibilidad no resolverá por si solo los problemas del país”

Muchos politólogos también tienen sus dudas acerca de un proyecto que echa a andar con mas preguntas que respuestas. Una de las mas importantes: ¿Es compatible el concepto red con un liderato concentrado en una cara tan conocida como Marina Silva?

Los analistas políticos consideran muy difícil llevar adelante un proyecto apoyándose en la red – otra forma de hacer política que los ciudadanos brasileños vienen reclamando desde hace tiempo a través de movimientos como conexôes globais o Existe amor em SP o desde el Gabinete Digital lanzado por el gobierno de Rio Grande do Sul-. Creen que Marina tiene muy complicado, construir un partido que no funcione como un partido y donde idealismo y pragmatismo tengan que convivir en igualdad de condiciones.

Lo cierto es que la aparición en la escena política de Rede, puede alterar por completo (por si en el PT y el PSDB no tuvieran ya bastante con las ambiciones presidenciales de Campos) el resultado de las próximas elecciones presidenciales. Marina Silva puede volver a convertirse (otra vez) en clave para el futuro de Brasil.