El mundo desde mi mac

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jueves, 26 de marzo de 2015

Hillary Clinton: la candidata 'inevitable'


Queda poco mas de un año para los caucus de Iowa el evento inaugural de las primarias que decidirá a los designados, y dos años para las elecciones presidenciales – en política americana es una eternidad casi infinita – que elegirán al sucesor del demócrata Barack Obama. Muchos esperaban que Hillary Clinton tal vez anunciaría su candidatura poco después de las elecciones de mitad de mandato del pasado 4 de noviembre, para desviar la atención de las pérdidas sufridas por los demócratas, pero no lo ha hecho todavía y Barack Obama – que busca alejarse al máximo de la imagen de pato cojo al que no le queda nada por hacer – ha cambiado el relato con noticias llamativas como su acuerdo con China sobre el clima, el decreto sobre inmigración o la restauración de relaciones diplomáticas con Cuba ¿Qué va a pasar, pues, con Hillary Clinton y la ya cercana elección presidencial de 2016?

Por ahora, la exjefa de la diplomacia norteamericana está disfrutando de las ventajas de ser una candidata extraoficial, lo cual no solo le permite ganar tiempo sino que le da margen para eludir cuestiones políticas delicadas que pueden contradecir o no las decisiones de Obama. La petición de poderes bélicos hecha por Obama al Congreso para continuar la lucha contra el Estado Islámico o el oleoducto Keystone XL – la construcción de una tubería de 1.900 kilómetros entre Canadá y el golfo de México que el presidente ha bloqueado en el Congreso – son de las más peliagudas, puesto que dividen en dos a las bases demócratas, de modo que a Clinton le conviene no intervenir en la pelea. Por otro lado, cualquier medida de Obama que beneficie la inmigración es muy positiva para Clinton. Las encuestas señalan también que la inmigración sigue siendo uno de los temas que más preocupan a los 54 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, la minoría racial más grande del país, un 17% de la población, clave en las próximas elecciones y tradicionalmente favorable al Partido Demócrata. Clinton tendrá que encontrar un delicado equilibrio entre el deseo de distinguirse de Obama – lo que esta claro es que ambos se necesitan mutuamente – y la necesidad de ser una candidata a la que sus partidarios quieran votar y donar dinero en 2016. No tener que pronunciarse sobre asuntos políticos concretos facilita el esfuerzo.

A la exprimera dama ser la candidata extraoficial – la campaña de Hillary Clinton para el 2016 es el secreto peor guardado en Estados Unidos – le está viniendo bien. Aparte de ganar tiempo y margen de maniobra en las cuestiones políticas – Clinton es conocida por su indefinición en cuestiones esenciales para las bases demócratas – también le beneficia retrasar la avalancha de comentarios negativos que surgirán en los medios en cuanto haga el anuncio oficial. Además, si Clinton comienza su campaña muy por delante de sus posibles rivales, el votante podrá cansarse de ella (y su inevitabilidad) incluso antes de que empiecen las primarias. Lo que esta claro es que la campaña de Hillary Clinton puede que sea una de las más largas de la historia, ya que la exsecretaria de Estado lleva meses en lo que se podría considerar la precampaña de la campaña.
Si finalmente es candidata a la Casa Blanca, Clinton no solo será una de las personas más cualificadas que han aspirado a la Casa Blanca, sino que será probablemente la candidata con la campaña mejor preparada de la historia. Existen ya varios súper PAC (Comités de Acción Política, organizaciones sin ánimo de lucro que recaudan y gastan dinero para promover a los candidatos) y en las últimas semanas se han filtrado los nombres que integrarán la jefatura de la campaña, una explosiva combinación de los estrategas más fieles a los Clinton y los asesores que ayudaron a Obama a vencer a Hillary en las primarias de 2008. Destaca el nombre de quien está ya al mando de la campaña: John Podesta, un “clintonino” hasta la medula, fundador del Center for AmericanProgress, un 'think tank' progresista, muy próximo al Partido Demócrata que contara con la ayuda de Jennifer Palmieri como directora de comunicación, Joel Beneson como jefe de estrategia y Jim Margolis en relaciones con los medios y provenientes todos ellos de la administración Obama.
Hillary Clinton es (a su pesar) la "candidata inevitable" de los Demócratas  frente a un elenco republicano más amplio que incluye personalidades emergentes, como el senador Rand Paul, hijo de la estrella de la derecha libertaria, Ron Paul, y representante de una nueva derecha, cercana al populismo del Tea Party. Pero la lista de republicanos que han insinuado su disposición a batallar por la nominación es larga: desde el doctor Ben Carson, un conservador afroamericano del Tea Party, a Scott Walker gobernador de Wisconsi al senador por Texas Ted Cruz, el niño bonito del Tea Party, a otro político —como Cruz, de origen cubano—, el senador por Florida Marco Rubio, pasando por el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, o el exgobernador de Florida Jeb Bush, hermano e hijo de presidentes.
La elección presidencial es un proceso tortuoso que dura casi dos años y en el que cualquier pronostico es arriesgado. En 2006 Clinton también era la favorita, la candidata inevitable, pero dos años después era un semidesconocido Barack Hussein Obama, el que accedía a la Casa Blanca.

martes, 25 de noviembre de 2014

EEUU – Cuba: El enrevesado camino hacia el desbloqueo

El periódico The New York Times se ha sumado a la lista de voces que se alzan en Estados Unidos contra el embargo a Cuba, pidiendo a Barack Obama la utilización de las prerrogativas del Ejecutivo para acabar con la política de embargo, nacida casi con el inicio de la revolución, en 1959, y que —increíblemente— medio siglo después sigue en vigor.

En un editorial (el primero de cuatro que se sucedieron a lo largo del mes pasado) traducido al español en su página web, el periódico por excelencia de Estados Unidos, pedía a Obama dar un giro de 180 grados a su política y normalizar las relaciones diplomáticas con el gobierno de Raúl Castro, rotas en 1961, para facilitar el desembarco de las compañías norteamericanas interesadas en asociarse con un país que necesita miles de millones de euros para su desarrollo. No es la primera vez que el periódico se manifiesta contra la vigencia del castigo para forzar cambios democráticos en la isla caribeña, pero sí lo es su claro alineamiento con los consorcios y grupos de presión – varias organizaciones de cubanos en el exilio, algunos senadores republicanos muy influyentes como Bob Graham o Jeff Flake e importantes empresarios, como el magnate del azúcar Alfonso Fanjul o J. Ricky Arriola, presidente del poderoso consorcio Inktel – que desde hace mucho tiempo vienen reclamando un cambio de rumbo en la Casa Blanca.

Hace tiempo que la isla no está gobernada por Fidel Castro – que aunque no sigue la letra pequeña de las reformas en curso está al tanto de todas y cada una de las decisiones de calado – sino por su hermano Raúl, pero puede decirse que Cuba en esencia sigue siendo la misma, y también que el embargo norteamericano ha sido un fracaso.

Si algo ha cambiado en la mayor de las Antillas – una nueva Ley de inversión extranjera, la paulatina desregulación de empresas y el levantamiento de las restricciones para que los particulares puedan establecer pequeños negocios o la flexibilización de las políticas migratorias que impedían a los cubanos viajar fuera de la isla suscitan un gran interés internacional – ha sido por decisión y conveniencia del propio gobierno, no resultado de la política de bloqueo estadounidense.

Para el New York Times es el momento de suprimir esta vieja figura de la política internacional – sin duda el principal polo de fricción política entre Washington y América Latina – y de iniciar una nueva era de colaboración entre Estados Unidos y Cuba.

La editorial del rotativo neoyorkino llegaba días después de que Hillary Clinton revolucionara Florida – la capital del exilio – con unas declaraciones, a propósito de la publicación de Hard Choices, su reciente libro de memorias, sobre la necesidad de cambiar el enfoque hacia Cuba y acabar con el embargo. Por primera vez, una personalidad que aspira a la presidencia de los Estados Unidos se manifiesta públicamente a favor de levantar o relajar el bloqueo impuesto por Washington. Diciendo en voz alta lo que desde hace tiempo todos saben en el 1600 de la Avenida de Pennsylvania: que el bloqueo no sirve para nada.

La exsecretaria de Estado de Obama, para quien el embargo cubano es un escollo para el desarrollo y el crecimiento de las buenas relaciones político-diplomáticas del hemisferio americano,  ha realizado estas manifestaciones en el momento en que arranca su carrera hacia la candidatura demócrata a la Casa Blanca. Sin tener ningún temor que esa afirmación – a contracorriente de toda la política de Washington hacia Cuba en el último medio siglo – constituya un hándicap para ella en la larga y dura batalla electoral que tiene por delante hasta las elecciones del 2016, donde tendrá que enfrentarse a unos republicanos mayoritariamente reacios a todo cambio de Washington con respecto a Cuba.

La publicación de los editoriales de The New York Times – que explícitamente reclaman el levantamiento del embargo – las declaraciones de Hillary Clinton – y otros ex altos funcionarios – y la evolución de la política en Florida – con los estadounidenses de origen cubano con una actitud mucho mas abierta – suscita la esperanza que la política tradicional de Estados Unidos respecto a Cuba este a punto de cambiar.

Pero la realidad es que, para Obama, Cuba es una prioridad relativamente menor. Es poco probable que, a la hora de decidir cómo invertir su limitado capital político, el presidente – más  centrado en la política exterior, donde dispone de un mayor margen de maniobra, que en la política interior, donde el Congreso dispone de la llave del bloqueo – lo dedique a cambiar de manera significativa la política hacia Cuba.

Irak, Siria e Irán, Ucrania, Rusia o Palestina. Obama tiene entre manos un complicado panorama internacional y no querrá arriesgarse a perder la escasa voluntad de colaboración que tiene entre varios congresistas del bando republicano. Con el control absoluto del Congreso en manos de estos, el presidente necesita todo el respaldo posible para elaborar su política exterior en un periodo crítico.

Pero las esperanzas de cambio se intensifican por la posible participación de Obama en la próxima Cumbre de Las Américas en abril de 2015. Por primera vez desde que empezaron a celebrarse estas cumbres hace 20 años, Panamá, el país anfitrión de la cumbre ha invitado a Cuba, una decisión que refleja la opinión unánime de los gobiernos de la región, que amenazaron con no ir si La Habana no era invitada.

Obama se enfrenta sin duda a su mayor desafío diplomático en Latinoamérica en los próximos meses: si aparece en la foto de Panamá junto a Castro la derecha estadounidense – que desde sus tribunas han sido efectivos altavoces de la línea más dura del anticastrismo – lo acusará de haberse rendido incondicionalmente ante la diplomacia bolivariana. Por otra parte, si Obama no va a Panamá, la “izquierda” lo acusará de haber dictado una sentencia de muerte para el que para EE UU es el principal foro de debate hemisférico.

El Gobierno de Estados Unidos aún no tiene claro qué hacer, como no está claro que ni siquiera la aparición de Obama en la Cumbre al lado de Raúl Castro – por no hablar de una eventual entrevista entre ambos –pudiera significar un cambio de estrategia de Estados Unidos respecto a Cuba. Una apertura real hacia La Habana, que contribuiría a importantes cambios económicos y políticos en la isla y eliminaría un obstáculo central en las relaciones entre EEUU y el resto de América Latina.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alternative für Deutschland, auge del euroescepticismo en Alemania

El estado federado de Sajonia, el primer land que abrió las puertas de su parlamento regional desde la unificación del país al partido Nacionaldemócrata (NPD), ultraderechista y con elementos neonazis ha vuelto a escribir este pasado domingo una nueva página en la historia política de la Alemania unificada. El único partido euroescéptico del país, Alternativa para Alemania (AfD), con solo 16 meses de vida en el panorama político germano, ha obtenido por primera vez una representación en un parlamento regional.
Casi cuatro millones de electores acudieron a la cita con las urnas en el estado más próspero de los cinco nuevos Länder que se incorporaron a una Alemania que el año que viene celebrara 25º aniversario de su reunificación. Eran las primeros comicios regionales que se celebraban tras las elecciones generales de septiembre de 2013 donde Angela Merkel obtuvo una abrumadora victoria que la dejó a las puertas de la mayoría absoluta en el Parlamento federal (Bundestag).
Los resultados de las elecciones en Sajonia – el estado libre más antiguo de Alemania – ratificaron una corriente creciente en la locomotora económica europea – a pesar de la severa y repentina contracción que sufrió la economía alemana al caer en un 0,2% en el segundo trimestre del año con respecto al trimestre anterior – que muestra que un vasto sector de la población está en contra de la divisa comunitaria y a favor de recuperar para el país el “Deutsche Mark”.
El AfD fue creado el 14 de abril de 2013 por un grupo de profesores, economistas, políticos y periodistas, varios de ellos antiguos miembros de la CDU y del FDP, como el propio Bernd Lucke, jefe de los euroescépticos que con más apariencia de seminarista que de político, perteneció a los democratacristianos de Merkel durante 33 años.
El partido –y todo su discurso- se conformo en torno a la negativa contra Europa, una formula que les permitió obtener un 4,8 % en las elecciones federales del año pasado y un 7% en las elecciones europeas. El magnifico resultado – casi un 10% de los votos – que  obtuvo este domingo revela que el descontento con Europa – y una economía que amenaza con entrar en una tercera recesión – no es una moda pasajera.
El que no entrará en el parlamento regional es el ultraderechista Nacional Democrático (NDP), de los que la AfD nunca no se ha distanciado claramente que no superó la barrera del 5% el mínimo para lograr representación. En las elecciones regionales de 2004, sobre el mismo territorio donde el antifascismo era una de las bases ideológicas del régimen comunista, se hizo con el 10% de los votos, un resultado que consternó al país y convirtió el land en un bastión de los neonazis. Diez años después, parece que los electores han perdido el entusiasmo por el discurso del partido de Udo Pastörs, uno de los partidos más radicales de la ultraderecha europea. Su nazismo recalcitrante deja a la izquierda a formaciones del populismo ultraderechista europeo como el Vlaams Belang belga, los Demócratas de Suecia o el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP).
La CDU revalidó su poder en Sajonia, que dirige desde hace 24 años, desde el 2008 con Stanislaw Tillich (alemán de origen sorabo) como ministro-presidente, pero deberá buscar un nuevo socio de Gobierno, ya que consiguió en torno al 40% de los votos, en unos comicios marcados por la baja asistencia a las urnas,  apenas un 48% que muchos analistas atribuyen al escaso entusiasmo suscitado por una campaña que ha coincidido con las vacaciones de verano.
El socio más probable de la CDU para una coalición de Gobierno —repitiendo, a pequeña escala, el modelo de gran coalición federal que encabezan Merkel y Sigmar Gabriel — será el partido Socialdemócrata (SPD), que obtuvo un 12,4% de los votos, dos puntos por encima que hace cuatro años, pero que señala que el partido más antiguo del país sigue sin despertar la pasión del electorado en la antigua Alemania del Este. Mas suerte han tenido los excomunistas de Die Linke – un partido que no es apenas explicable desde los parámetros habituales de la política española – que  con alrededor del 19% de los sufragios volvió a demostrar que sigue siendo una opción real de poder, lo que no puede decirse de los verdes con un 5,7% y que ha provocado la renuncia de su cabeza de lista AntjeHermenau a presidir el grupo parlamentario de la Alianza 90 / Los Verdes en el nuevo parlamento.
Los comicios de Sajonia también han vuelto a confirmar el lento pero imparable calvario del partido Liberal (FDP). El famoso partido bisagra ha dado un paso más en la senda de autoliquidación que enfilo poco después del histórico triunfo del 14,6% en las generales de 2009.Cuatro años después no superaba la barrera del 5% y este domingo solo llegó al 3,8%, un resultado que lo deja fuera del Parlamento del land y también del último gobierno que conformaban en Alemania. Un resultado que puede acelerar el estallido de el partido germano que más tiempo ha estado en el poder, al participar como socio menor de 17 de los 22 gobiernos de la historia de la República Federal.